jueves, 25 de abril de 2019

VIRGEN DEL BUEN CONSEJO

Don Orione devoto de la Virgen del Buen Consejo

por Padre TEO
Buen Consejo La devoción a la Virgen del Buen Consejo ha ido marcando la historia de Don Orione y de la Congregación.
Autor: Flavio Peloso
Una devoción que Don Orione cultivó desde seminarista.
Junto a su altar, en Tortona, se consagró con Don Gaspar Goggi y consagró a los primeros muchachos del Oratorio.
Sus visitas al santuario de Genazzano y un episodio milagroso.
La Virgen del Buen Consejo patrona de Albania y de las comunidades orionistas de Elbasan y de Shiroka-Bardhaj.

Quien peregrine a Tortona y visite la ciudad tras los pasos de Don Orione, no puede dejar de hacer una parada en la catedral. Entrando, al fondo de la gran nave, a la izquierda hay un altar con un pequeño cuadro de la Virgen del Buen Consejo. Era un lugar muy querido por Don Orione, unido a la historia de la Pequeña Obra de la Divina Providencia.
“Cuando era seminarista – cuenta Don Orione – tenía como profesor de teología a un canónigo venerable, que enseñaba desde hacía muchos años, muy piadoso y muy culto, muy devoto además de la Virgen del Buen Consejo, de la que quiso un cuadro en la Escuela de Teología y en el descansillo del Seminario de Tortona. Difundió la devoción por todas las parroquias de la Diócesis enraizándola en sus alumnos. ¡Y escribió mucho sobre la Virgen! Cada año quería que se celebrase con devoción en la Catedral la solemnidad del Buen Consejo y nos contaba cómo la imagen había llegado desde Albania”.

Don Orione, cuando inició la aventura de la fundación, reuniendo a Mario Ivaldi y a los primeros muchachos que frecuentaban el oratorio en la habitación y en los bóvedas de la catedral, tomó la costumbre de llevarles a rezar ante aquel cuadro. Después nació el oratorio propio y verdadero, y fue Mons. Novelli nombrado por el obispo Mons. Bandi, como Director del Oratorio San Luis. Luis Orione era nada más que un seminarista veinteañero en 1892. Don Orione dirá confidencialmente: "La Pequeña Obra nació a los pies de la Virgen del Buen Consejo y en las manos de Mons. Novelli".
Aquel modesto lugar de devoción, el altar de la Virgen del Buen Consejo, era también muy querido por el Siervo de Dios Don Gaspar Goggi que vivía en Tortona antes incluso de conocer a Don Orione. “¡Oh, qué devoto era Gaspar de la Virgen del Buen Consejo!”, recordaba más tarde su hermana Teresa. “Nos parábamos todos los días delante de Ella, en el altar de la catedral, en aquellos lejanos años de nuestra niñez, pasados con tanta alegría en Tortona”.
Más tarde aquellos dos jóvenes – Orione y Goggi – hicieron una profunda amistad. Para consagrar juntos su vida eligieron un lugar para ambos muy querido: delante de la imagen de la Virgen del Buen Consejo de la Catedral de Tortona. Como dirá después Don Orione, fue “una ofrenda a la Iglesia de Jesucristo; una ofrenda de la vida a Jesús para la gloria de Dios y para la salvación de los pueblos”. Hasta que vivieron, renovaron juntos cada año aquella ofrenda de vida.
Conocemos la vida bella de Don Gaspar Goggi “primer Hijo de la Divina Providencia” y también su prematura muerte el 4 de agosto de 1908 (estamos en el año centenario). Don Orione lo lloró más que a su madre o a su padre.
Al año siguiente, cuando el 26 de abril de 1909, fiesta de la Virgen del Buen Consejo, Don Orione volvió puntual a renovar su consagración delante de la querida imagen en veneración en la Catedral de Tortona, volcó en una hoja arrugada su pena. “¡A Ti, oh mi querida Virgen! ¡Son ya tantos años, en este tu santo día en que vengo a tus pies con el primer Hijo de la Divina Providencia y todos los años en esta fiesta veníamos aquí! ¡Este año aquel pobre querido hijito ha muerto, y estoy aquí solo! ¡Oh María, querida Virgen mía, mira las lágrimas de mi pobre corazón! ¡Mira, este año no sé que decir: perdóname, estoy solo, mi pobre hijito ha muerto! ¡Lloro, pero me consuelo pensando que tú eres tan buena que me sabes comprender! Pero sé que también él está aquí. Son tantos años que este día lo pasábamos juntos; éramos tres: tú, oh querida Virgen mía, él y yo. ¡Has llorado tanto también tú, oh querida Virgen! ¡Déjame llorar un poco! ¡Estoy solo… mi pobre hijito ha muerto!”.
Don Orione siempre celebraba y les recordaba con afecto a los cohermanos la fiesta de la Virgen del Buen Consejo, el 26 de abril.
En unas Buenas noches del 25 de abril de 1934, dijo: Mañana es la Fiesta de la Virgen del Buen Consejo, que es de un modo particular venerada en Genazzano, no muy lejos de Roma. El Señor me dio la consolación de ir varias veces a Genazzano y allí he probado suaves dulzuras espirituales, he llorado y recuerdo aún aquellas lágrimas llenas de un amor no terreno sino… así…
Y aún cuando no haya tenido la consolación de tocar aquella superficie del muro sobre la que está pintada la Virgen Santa, la Virgen del Buen Consejo, porque aquellos Religiosos ahora han puesto delante unos cristales, votos, corazones de plata, por lo que ya no se puede tocar, aún así uno queda contento.
Ustedes ya conocen esa historia de la aparición extraordinaria (la cuenta brevemente). Cuando fui y estuve delante de aquella Imagen en Genazzano y vi aquellos cristales, quería casi dar un puñetazo… Había leído de hecho que se puede ver la parte superior del cuadro totalmente separada del muro, sin nada que la sostuviese, de modo que se podría con una cuerda tensa pasarla por detrás y delante del cuadro y por cada lado sin que la cuerda tocase nada. Se veía también, lo decían los libros que hablaban de ello, la corona despegada de la Imagen y sólo sostenida desde arriba; y también la del Niño… Quería ver si todo aquello era verdad… Pero me venían ganas de romper esos cristales, porque lo he creído, y me ha surgido una certeza, por lo que no podía no creer. Sabéis que yo creo muy poco, (se ríe) todavía por entonces no podía hacer a menos que creer. Y me he sentido consolado y lloré las lágrimas más dulces de mi vida”.
Don Orione visitó Genazzano varias veces. Tenemos una postal autógrafa expedida a la Señora Angelina de Tortona de 1924. “Desde el Santuario de Genazzano, el día 28 de junio de 1924. Desde los pies de la Virgen del Buen Consejo, y desde aquí, donde se apareció, ruego y bendigo a usted, a su hermana y los parientes de ustedes. Dev.mo Don Orione”.
Un fraile agustino contó varias veces un fenómeno prodigioso del que fue testigo.
El 7 de abril de 1931 – leemos en el Diario del Instituto de Vía Sette Sale en Roma – los clérigos fueron en peregrinación a Genazzano: “El hermano sacristán nos contó un hecho que tiene algo de prodigioso sucedido a D. Orione, del que él mismo hermano fue testigo. Don Orione después de haber celebrado la S. Misa, mientras hacía su acción de gracias en el Altar de la Virgen, fue arrebatado en éxtasis por unos momentos y fue visto (también por la gente) elevado sobre la tierra, muy atento mirando el cuadro de la Virgen.
Don Domingo Sparpaglione visitó el Santuario de Genazzano, con don Risi y el señor Moresi, el 30 de noviembre de 1932: "Un fraile nos contó que Don Orione delante de la imagen prodigiosa de la Virgen entró en una especie de milagroso éxtasis con levitación de la persona. Dijo que mientras él se había vuelto a un reclamo de un hermano, justo en ese momento, Don Orione se había elevado de la tierra, y cuando se giró vio y constató que se encontraba sobre la mesa del altar. Él estaba convencido de que se trataba de un prodigio".  
Sabemos que la Virgen del Buen Consejo es patrona de Albania donde actualmente la Congregación tiene dos comunidades, en Elbasan y en Shiroka-Bardhaj. Un motivo más para la devoción y la oración. Es un nuevo capítulo de la protección de la Virgen del Buen Consejo que ha acompañado la historia de Don Orione y de la Congregación desde el inicio.

jueves, 4 de abril de 2019

LA MADONINNA DE MONTE MARIO

Roma, el voto de 1944 y la ‘Madoninna’’ de Monte Mario

 padreteo
Roma, el voto de 1944 y la Madoninna de Monte Mario
Autore: Giovanni Marchi
Pubblicato in: MESSAGGI DI DON ORIONE
OLYMPUS DIGITAL CAMERA         Roma en 1944 podía convertirse en el epicentro del choque frontal entre las tropas alemanas que ocupaban la ciudad y las de los aliados que estaban llegando. Don Piccinini y los orionistas promovieron un voto popular a la Virgen “Salus populi romani”, más tarde dirigido a la Virgen del Divino Amor. El intercambio de los ejércitos, por misericordia de María y por la obra del Papa, llegaba sin que la ciudad santa tuviese mínimamente que sufrir.
La iniciativa de los Amigos de Don Orione
La primera iniciativa de un voto solemne a la Virgen, para impetrar la salvación de Roma y de sus habitantes por los peligros en la Segunda Guerra Mundial, fue obra de los Amigos de Don Orione, (1) entre los que estaban Riccardo Moretti, Ferruccio Lantini, el padre Stefano Ignudi, Alfonso Bartoli, Vincenzo Ceresi, Don Brizio Casciola, Leone Castelli, Carmine Caiola, Cesidio Lolli, Don Pirro Scavizzi, Gabrielli, Ferlosio, La Pira, De Leva, Ceccarelli, Matta, etc., animados por el Director Provincial Don Gaetano Piccinini , (2) presidente del Instituto San Filippo Neri en la Vía Appia Nuova. Después del segundo bombardeo de Roma, el 9 de agosto de 1943, ellos hicieron el propósito de hacer un voto solemne a la Virgen, (3) es decir, celebrar dignamente con renovado empeño de vida cristiana y con obras de caridad y devoción, si Roma fuese salvada de la guerra.
El grupo de Amigos de Don Orione se reunía cada mes en la iglesia de Santa Catalina en Magnanapoli, puesta a disposición por el obispo castrense Mons. Bartolomasi, y el 12 de marzo de 1944, después de la Misa celebrada por Don Brizio, mientras en una sala contigua se ofrecía el tradicional café, Lantini habló de Don Orione, del que se recordaba el cuarto aniversario de la muerte. A un cierto punto pidió la palabra el prof. Riccardo Moretti (4) para lanzar la idea del voto:”Son tantos y tales los problemas entre los que nos debatimos, dijo, que no hay más que un remedio: recurrir a la Virgen, como hizo Don Orione en 1917, cuando promovió hacer un voto al pueblo de Tortona.”


Para difundir en toda la población esta iniciativa se recurrió al sustituto en la Secretaría de Estado, por entonces Mons. Montini, después el papa Pablo Paolo VI, que prometió venir al mes siguiente a celebrar la Misa en la reunión de los Amigos de Don Orione, como de hecho haría y pronunció un discurso centrado en Don Orione y el coraje del bien (5) y después de la Misa aconsejará para organizar el voto popular a la Virgen dirigirse al padre Gilla Gremigni, decano de los párrocos y asistente de la Acción Católica. El Papa Pío XII dirigirá el 24 de abril una paterna exhortación a los fieles (6) para que el pueblo de Roma se confiase a aquella que era honrada con el título de “Salus Populi Romani” y, dos días después, el 26 de abril, un grupo de Amigos, reunidos en la Casa del Huérfano en la Vía Induno, dirigirán, con explícita referencia a las palabras del Papa, la siguiente carta.


Roma 26 abril de 1944

Beatísimo Padre.

Con la venerada carta del 24 de abril a vuestro Secretario de Estado, con la que habéis pedido una cálida y paternal invitación a los romanos para que durante el mes de mayo ofrezcan especiales oraciones a la Santa Virgen para la salvación de la ciudad y la paz del mundo, nos ha demostrado ser una vez más el “Defensor Civetitas”.
En ferviente y grata correspondencia a la llamada del padre común, la ciudadanía romana, cuando nada puede esperarse de los hombres, pero todo de Dios, se ha movido en un vivo y espontáneo deseo de implorar, según la antigua tradición, la materna piedad y la potente ayuda de la Virgen y por tanto quiere hacer un solemne y particular voto para reconducir la propia vida cristiana en austeridad de costumbres y de fundar, en conformidad de aquellas que serán, beatísimo Padre, sus santas directrices, una concreta obra de bien y de fraterna caridad, que quede como perenne y vivo testimonio de la fe, del amor y de reconocimiento de todo el pueblo hacia la gran Madre de Dios, “Salas Populi Romaní”. Sobre estos propósitos nuestros, invocamos, postrados hacia su cátedra de verdad su paterna bendición.
Recordó Don Piccinini, que fue el animador de los Amigos de Don Orione por muchos años: “Para el servicio de la casa había una “pedalina” (imprenta a pedal) casi de campaña misionera, en el instituto San Filippo Neri (7) en la barriada del Appio. Era una reliquia de nuestra Editorial Emiliana de Venecia y funcionaba aún a pedales.
Aquella misma tarde se comenzó con la composición e impresión de las primeras copias de la carta del Papa, que fueron distribuidas la mañana siguiente a los dos mil alumnos de la Escuela San Filippo, después de haberles explicado el valor y empeño que había que dar a la misma. Cada muchacho fue encargado de hacerla leer en sus casas y en otros lugares, y de recoger firmas. Estuvo en candelera ininterrumpidamente durante varias semanas, se hicieron copias de noche y de día: así la chispa que partió de la Vía Induno se convirtió en fuego en la Parroquia Ognissanti, y un verdadero incendio en los días sucesivos por todas partes. En poco más de un mes, un cómputo de las firmas recogidas indicó que había un millón cien mil.” (8)
Era ya el final de la Segunda Guerra Mundial, después del desembarco de las tropas aliadas en Nettuno y la apertura de un nuevo frente a las puertas de Roma, cuando al alba del 24 de enero de 1944 se transportó a Roma, por primera vez, la milagrosa imagen de la Virgen del Divino Amor en veneración desde siglos en Castel de Leva.
La imagen, primero expuesta en la modesta iglesita de la calle homónima, recogió las oraciones de las cada vez más numerosas personas. El 23 de febrero la imagen de la Virgen será expuesta para su veneración en San Lorenzo de Lucina para continuar recibiendo el filial homenaje de la población. El 20 de mayo la misma imagen fue expuesta en San Ignacio (9) para permitir a un mayor número de personas intervenir y rezar por la salvación de la ciudad.
La liberación de Roma
En la mañana del 4 de junio las tropas aliadas habían ocupado el santuario y la casa de la Virgen del Divino Amor. Y hacia la tarde, a las 17 horas, en el momento de mayor temor para la suerte de la ciudad, el Camarlengo de los Párrocos, el Padre Gilla Gremigni leía en San Ignacio la fórmula de la promesa para la salvación de Roma: (10) 1) reconducir la propia vida a una austeridad cristiana en las costumbres, 2) contribuir a la fundación de una obra de religión y de caridad, de modo que permaneciese por siglos como memoria de la piedad del pueblo romano.
A las 19 horas cercanas las tropas aliadas comenzaron a entrar en la ciudad sin encontrar la mínima resistencia por parte de los alemanes, que sin embargo se habían preparado para hacerlo en la distancia. Todos estuvieron convencidos de que fue la Virgen del Divino Amor quien salvó a Roma. Lo confirma Don Piccinini:”El intercambio de los ejércitos, por misericordia de María y por la obra del Papa ocurrió sin que la ciudad santa tuviese que sufrir mínimamente. La promesa, pocos días después, fue renovada con la intervención del Santo Padre y repetida después en todas las parroquias de Roma.” (11)
En la primera tarde del día siguiente hacia las 17 horas a la gran multitud que se había reunido espontáneamente en la Plaza de San Pedro, el Papa pronto achacó al voto y a la gracia recibida de la Virgen: “Roma, ayer mismo estaba temblando por la vida de sus hijos e hijas, por la suerte de sus incomparables tesoros religiosos y culturales; delante de sus ojos estaba el espectro terrorífico de la guerra y de la inimaginable destrucción, y hoy mira con una nueva esperanza y con reforzada confianza en la salvación.” (12) Y después de haber renovado con expresiones de fe y de adoración a Dios, se volvió a venerar a la “la SS. Madre de Dios y Madre nuestra María, que con el título y la gloria de “Salus Popoli Romani” ha añadido una nueva prueba de su benignidad materna que permanecerá para siempre en la memoria de la urbe.”
El día 11 de junio el Santo Padre intervino en San Ignacio para expresar públicamente el reconocimiento a la Virgen del Divino Amor por la salvación obtenida de Roma y para impetrar la paz por Italia y por el mundo. (13)
El 12 de septiembre el cuadro de la Virgen volverá triunfalmente entre el aplauso de la multitud, a su Santuario en el Castel de Leva.
El voto, suscitado por los Amigos de Don Orione y relanzado por las intervenciones apasionadas de Pío XII, se había ampliado a toda la Iglesia de Roma y será llevado a cumplimiento por las obras de caridad y de religión en particular por la Congregación de Don Orione y de Don Umberto Terenzi y de su comunidad recogida en torno al Santuario de la Virgen del Divino Amor.
Lo confirma Don Piccinini: ”Ahora, puesto que sucesivamente el voto del pueblo romano se había dirigido hacia el Santuario de la Virgen del Divino Amor en Castel de Leva, la Divina Providencia correspondía con el deber de los Amigos, poniendo en sus manos una obra ya en camino, en Monte Mario, donde tanto quedaba aún por hacer.” (14)
La estatua de la Virgen sobre Monte Mario
Se empezó por parte de los Hijos de la Divina Providencia con una gran obra benéfica para las víctimas de la guerra más inocentes e indefensas, es decir con la apertura de una primera y gran casa para niños huérfanos seguida por otra para los mutilados, en la Camilluccia, sobre Monte Mario, en los edificios de la ex Juventud Italiana del Littorio (G.I.L.). Nos recuerda siempre Don Piccinini: “Nuevos puestos, nuevos pequeños… de 70 a 100 a 150… y otros más. Un buen grupito nos rogó que los asumiéramos Mons. Baldelli; otro el obispo Mons. Filippo María Cipriani, que los trasladaba desde Gubbio, otros llegaron aisladamente.” (15)
La permanencia de los huérfanos y de los mutilados a aquellos edificios, restaurados y adecuados, no fue fácil, ni fue pacífica la posesión de las áreas verdes circundantes, con praderas y árboles sobre la colina, pero las oraciones de los inocentes que estaban acogidos, el empeño de Don Piccinini, de los sacerdotes y de los Amigos de Don Orione consiguieron resolver poco a poco todos los problemas para acomodar los derechos de propiedad.
Se pensó entonces en colocar un signo tangible, una gran estatua de la Virgen sobre aquella colina de incomparable vista de la ciudad de Roma. Y el escultor Arrigo Minerbi (16) en agradecimiento por la salvación que se le había ofrecido en Roma en los años de la persecución contra los judíos, prometió: “Denme el cobre y yo les haré la estatua”. Nació entre los Amigos una noble subasta para buscar el cobre necesario y se recurrió para estimular las donaciones a la carta que Don Orione había escrito en 1930 para la recolección de las cacerolas para la estatua de la Virgen de la Guarda sobre el santuario de Tortona. En la espera se pensó poner sobre la torreta una estatua provisional de tres metros y eso ocurrió el 31 de julio de 1950.
Siempre Don Piccinini contaba la historia fascinante, que tiene algo de milagrosa, sobre la construcción de la estatua, de su transporte desde Milán a Roma, de la búsqueda de los medios con los que debía levantarla a tanta altura, de todas las dificultades burocráticas y políticas superadas, que pueden leerse en el volumen ya citado, Roma tiene respiro.
“Todo estaba listo y la Virgen podría asomarse en actitud de bendición el 8 de diciembre de 1952, pero llegaron más dificultades con la cola del diablo, que como siempre es la más dura de pelar. ¡Se tuvo que tener paciencia por todo diciembre de 1952 y enero, febrero y marzo de 1953! Y fue propiamente por disposición de Dios, por la que aquella estatua votiva de los Amigos se elevase al cielo de Roma propiamente en la gloria del Sábado Santo, justo en el momento en que en los templos se entonaba el himno del Aleluya es cuando resonó con las palabras dadas por el artista: “Quæ sursum sunt querite… Quæ sursum sunt sapite, non quæ super terram. Miren a las cosas que hay en lo alto… busquen aquello que vale y no aquellas que están sobre la tierra.”

Y fue por tanto a la hora del mediodía al saludo de los ángeles a su soberana, ahora sí entronada sobre la más alta de las colinas de Roma: “Regina Cœli lætare, alleluia – Alégrate Reina del Cielo, alleluia.” (17)
La estatua de la "Madonnina" hizo su ingreso en el Centro Don Orione de Monte Mario, en la Vía Camilluccia 8, sobre dos camiones, enseguida rodeados por el entusiasmo y la oración de los huérfanos y mutilados, de los religiosos y de la gente cercana. Es obra del escultor Arrigo Minerbi, realizada en una fundición de Milán. El escultor judío, escondido en las casas orionistas durante la persecución nazi, afirmó que había tratado de recoger las semblanzas de la Virgen del rostro del Jesús de la Síndone, porque el "el hijo se semeja a la madre". La imagen tiene 9 metros de altura, pesa 35 quintales y está hecha toda en cobre, excepto la cara y los brazos que son de bronce.
La estatua se ha convertido con los años en un punto de referencia de la ciudad, filmada muchas veces por televisión con ocasión de los partidos de fútbol y jornadas atléticas por la cercanía con el Estadio Olímpico. Una visión de oro en el horizonte romano, signo de esperanza y de unión entre el cielo y la tierra, entre la ciudad de los hombres y la ciudad de Dios. Desde el 5 de abril de 1953, día de Pascua, quitado el velo que la recubría, la estatua de la Virgen comenzó a resplandecer desde lo alto de la colina de Monte Mario siempre en actitud de bendición sobre la ciudad de Roma.
La "Madonnina" che se levanta sobre Monte Mario fue el primer compromiso "religioso" del voto de los fieles romanos. Como cumplimiento "caritativo" fue realizado por los Hijos de Don Orione terminando el Centro de Vía de la Camilluccia, sobre la invitación del Vicariato de Roma, para muchos huérfanos de guerra y muchachos mutilados, dolorosa y viviente imagen de las atrocidades del conflicto.
NOTAS_______________________________________________
1. El 10 de diciembre de 1940 con una solemne reunión en el Instituto S. Filippo Neri, fue constituido un grupo romano de “Amigos de Don Orione” Archivo Don Orione (ADO).

2. Don Gaetano Piccinini (1904 – 1972). Fue Director y Presidente de varios institutos orionistas. ADO Fondo Piccinini.
3. El voto fue la respuesta a la invitación del Santo Padre Pío XII, de ofrecer especiales oraciones a la Santísima Virgen para la protección de Roma y la paz del mundo. ADO, Fondo Piccinini.
4. Riccardo Moretti La Piccola Opera della Divina Provvidenza, 1961, n.12, pp.115-118.
5. Card. Giovanbattista Montini “La c’è la Provvidenza!" Nove discorsi del Card. Montini agli Amici di Don Orione, Edizioni Don Orione, Milano 1964, p.9.
6. L’Osservatore Romano, “El Romano Pontífice indicó que se hicieran especiales súplicas durante el mes de mayo por la paz en el mundo. Particular invitación a los romanos a orar por la "incolumità" de la Urbe”, 24-25 abril de 1944.
7. El Instituto fue construido en 1936 e inaugurado en 1938.
8. Cfr Roma tenne il respiro, Roma, 1953, p. 121 – 122.
9. L’Osservatore Romano, “Solemne exposición de la Virgen del Divino Amor. Las circunstancias de la guerra impiden este año las peregrinaciones al Santuario del Divino Amor. La prodigiosa Imagen de la Virgen, ya transportada desde el Castel de Leva a Roma, en la pequeña iglesia en la Plaza Borghese, ha sido expuesta a la veneración de los fieles en la iglesia de San Ignacio, donde permanecerá hasta el 4 de junio, con ocasión de la anual fiesta que se celebra, tradicionalmente el día de Pentecostés”, 22-23 maggio 1944, p.2.
10. L’Osservatore Romano, “San Ignacio en honor de la Virgen del Divino Amor” 4 de junio de 1944, p.4,
11. Roma tenne il respiro, Roma, 1953, p. 150.
12. L’Osservatore Romano, “La ‘incolumità’ de Roma ocurrida según los votos del Santo Padre. El reconocimiento del pueblo de Roma al Defensor Civitatis.”
13. L’Osservatore Romano, “El Sumo Pontífice se acerca a San Ignacio a venerar a la Virgen del Divino Amor y para presidir devotas súplicas en agradecimiento por la obtenida "incolumità" de Roma y para implorar clemencia del Señor sobre las actuales necesidades y exhortar a dicho pueblo a la indispensable y saludable vuelta a la ley de Dios”.
14. Gaetano Piccinini, Una luce a Monte Mario, Roma, 1994, p. 27. 15. Ivi, p. 198.
16. Un grande scultore del Novecento: Arrigo Minerbi, “Messaggi di Don Orione” 2001, n.106, p.33- 56.
17. Cfr Roma tenne il respiro, Roma, 1953, p.348.

lunes, 18 de marzo de 2019

LAS CONFESIONES DE SAN LUIS ORIONE de Don Alessandro Belano


Don Orione Santo, Don Orione hombre. Es el mensaje que encontramos en algunos escritos de un Padre que, a veces, abre su corazón a sus hijos espirituales, revelando, con profunda humildad y sincera convicción, sus propios límites, sus debilidades. La indignidad, incluso los propios pecados. Es la conciencia del Santo que sabe reconocer la debilidad de su propia humanidad sin degradación, sin desesperación, pero confiando todo a la misericordia de Dios y las oraciones de los demás. Escribe: "Soy un gran pecador". "Siento que a causa de mis graves pecados soy un impedimento para la misericordia del Señor". "Soy el Jonás que es arrojado al mar". "No soy digno de ser un hijo de Dios y su sacerdote". "Por cerca de un año he estado buscando a Jesús que ha sido eclipsado por mi alma". "Soy un gusano vil de la tierra: no soy digno de servir a la causa santa de Jesucristo y de las almas". "Tengo sesenta y un años. y soy peor que cuando comencé a partir de Clerigo "." Debo desaparecer para que esta Pequeña Obra ya no tenga que sufrir por mi inestabilidad. "Estas palabras sinceras evocan incredulidad y asombro, pero también confort y emoción. Es una revelación dolorosa y preciosa, similar a un rayo de luz que atraviesa la esfera íntima de un místico, como Don Orione. Estas son las "confesiones" de Luis Orione Hombre, de Luis Orione Santo.  Alessandro Belano
Tengo una gran necesidad de entregarme a Dios y de convertirme todo a él y de reparar las ingratitudes de mi vida, de toda una vida que está vacía de él. Necesito y tengo sed, una gran sed de Dios y del espíritu de Jesucristo. Deseo y quiero, confiando solo en la ayuda de Dios, quiero convertir todo a Dios y vivir solo para él y el amor de la Santa Iglesia y de las almas y trabajar para salvar almas, si alguna vez le he gustado tanto su bondad. Llámame para traerle un poco de humilde ayuda, pero necesito toda la divina misericordia por encima de mí y toda la fuerza de Dios y toda su luz para conocer el abismo de mi nada y mis pecados y su bondad infinita ¡Soy un gran pecador y nada más necesitado que la misericordia infinita de nuestro querido Señor! Pero ahora me entrego a Dios y me abandono como un niño pequeño en los brazos de nuestro querido y dulce Padre y quiero  amarlo tanto y su dulce y vehemente e inextinguible  caridad repare  todo y hacerme todo de Él y llevarlo a todos a EL, Semillas jamás.         San Luis  Orione
Yo soy un gusano vil de la tierra: no soy digno de servir a la santa causa de Jesucristo y las almas, pero Dios puede hacer todo y puede también, en Su misericordia, también hacer uso de nada para cumplir los designios de la Divina Providencia.     San Luis Orione
Ruego a mis hijos que oren por mí. ¡Oh, cuánto me duele ser un pobre pecador porque siento que por mis graves pecados soy un obstáculo para la misericordia del Señor y de la Santísima Virgen Inmaculada! En este momento, a través de la gracia que el Señor me da, me ofrezco todo a Santísima Virgen como soy, con la intención de compensar el hecho de consumirme enamorado y servir humildemente al Señor. Señor Jesús, mi Dios, y tú, Santa Madre Inmaculada de Jesús y mi Madre más tierna, dame la gracia de llorar mis pecados y convertirme: no te pido ninguna otra gracia.  Santísima Virgen, me pongo como muerto a Tus santos Pies: usa esta misericordia conmigo que te amo y muero por expiación y que me consumas para amarte, oh Santa Virgen Inmaculada Queridos, santos, queridos ángeles, queridos hijos, oren por mí. Oh Santísima Virgen María, soy tu hijo indigno.      San Luis Oriones
Rueguen al Señor que me perdone todos mis pecados, dame dolor y espacio para la penitencia y dame la gracia de comenzar a amar y servir a Dios y a la Santa Iglesia con toda mi fuerza y ​​gracia para reparar el mal hecho.          San Luis Orione
No tema, Excelencia: soy un pobre gusano, y nadie lo sabe más que yo. Sé que soy un sirviente inútil y que tengo muchos pecados y estoy muy arruinado con mi miseria, lo que tal vez esté en los planes de la Divina Providencia.        Apreciaré mucho, y como una gracia del Señor, Su palabra de corrección paterna e incluso de desaprobación, si así lo creyera en Domino La bondad del Señor es tan grande sobre mi miseria que me siento dispuesto a reparar y rehacer todo y desapegarme de todo. La gracia divina es la vida de mi fe y mi pobre obra. Tendré sus observaciones como prueba de su verdadera caridad hacia mi alma y hacia el Instituto, y lo haré muy bien ... Soy yo, también muy ignorante y cuanto más entiendo, más lo comprendo.              San Luis Orione
Hasta ahora he orado poco: por mi alma y por el bien la Congregación, tendré que orar mucho, mucho más. Los santos encontraron sus deleites en la oración. ¡Que Nuestro Señor se digne a poner sus santas manos firmemente en mi cabeza y ayudarme, a pesar de mis muchos pecados, y nunca nos abandone nunca! , para mí como para todos ustedes.                 San Luis Orione
Yo conozco la miseria que soy, y me avergüenzo de que tengan fiestas, mientras que conozco bien el vacío que tengo ante Dios mientras siento que todas las piedras de esta Casa de la Providencia y de las otras Casas, todas me van gritando mi infidelidad al Señor. Ya no tengo que engañarme ni a mí mismo ni a los demás, y menos a la santa Iglesia de Dios. Tengo sed de silencio, de oración, de penitencia; No tengo necesidad de quejarme, yo, que ya estoy tan inclinado a una vida ambigua, que estoy tan seco en la vida del espíritu y tan tontamente lleno de mí. ¡Aparte de celebrar el pasado! Necesito llorar y reparar, comenzando una vida humilde, de verdadera caridad de Dios y de los diámetros cercanos y sustanciales de la Iglesia, y no de charla y apariencia, como confieso que, lamentablemente, he estado tan lejos. Sé muy bien que nada, no podré hacer, nada, pero la misericordia del Señor es grande, también es un poco grande para mi alma, y ​​luego confío en Nuestra Señora que me ayudará como Madre, pobre Madre, tantas veces. ¡Te hice llorar con mis vicios y pecados!                   San Luigi OrioneI

No deje el bien con el peligro de no tener uno ni otro de los dos, como me ha pasado tantas veces, desafortunadamente. Ahora, a los 50 años, también debo hacer mi examen de conciencia y mejorarme a mí mismo y a Dios. y delante de ti. Si alguna vez has cometido errores, creo que en general soy yo quien te dio ejemplos de mucha vanidad y ligereza en el trabajo. Bueno, amigos míos, Dios, perdónenme y hacemos un propósito juntos. No dejarnos tan impresionados por la imaginación o por el iris de optimismo, pero vemos las cosas como son, con más objetividad, seriedad y sin correr siempre tras cada idea, cada viento.                     San Luigi Orione.
Después de la Epifanía, entraré en los ejercicios espirituales y ¡cuán agradecido estaré si eso significa algo para mí, un Ave María para mí! Realmente quiero convertirme, quiero amar al Señor y consumirme de amor, pero se necesitará toda la gracia y la misericordia de Nuestro Señor, porque mi miseria tiene algo inacabado, algo pérfido y aterrador, y soy como un pecador. Sin embargo, realmente quiero hacer penitencia, quiero orar y ser todo del Señor, la Virgen y la Santa Iglesia y perdóname y te ruego que no me escribas más porque yo, que conozco mi miseria, me siento abrumado por su caridad. Necesito golpes, Excelencia, de muchas palizas.        San Luigi Orione.
Pienso en mis pecados e ignorancia, y me siento atraído por tantos engaños en los que he atraído a los hombres e incluso a la Santa Iglesia y le imploro a la misericordia de Dios para que pueda comenzar mi verdadera conversión y vivir el amor de Jesús. de hombres, estrecho y libre simulado a la Cruz de Jesús Crucificado.  San Luis Orione
Si yo verdaderamente amara al Señor y al prójimo como debería, ¡oh! ¡Cuántas y cuántas gracias! Soy el Jonás que debe ser arrojado por la borda. Mis faltas e iniquidades merecen mucho más, por lo que se necesita toda la misericordia de Jesucristo crucificado para que me lleve de nuevo. Pero, confiando en la infinita caridad del Señor, ahora, en el nombre de Jesús, comienzo. Me humillo, pero no quiero desanimarme; Y quiero ser todo del Señor y de las almas. Entonces la Santa Virgen me ayudara a no engañar más a la gente, sino que me ayuda como sacerdote a caminar hacia Dios, sirviendo con humildad, caridad y fidelidad a Jesucristo y Su Iglesia.  San Luis Orione
Quiero descansar en el Señor y siento, por su gracia, una confianza ilimitada en su bondad. Sí, siento que soy realmente un gran pecador y con mis pecados, quien sabe cuántos hermosos dibujos de la Divina Providencia he arruinado. No soy digno de ser un hijito de Dios y su sacerdote. Quiero amarlo al menos tan pronto como pueda, quiero consumirme en su caridad divina, humillarme. Quiero vivir y morir como un verdadero hijo de la Santa Iglesia. San Luis Orione
Yo fui y soy, de hecho, un hombre muy miserable y un pecador, indigno de pertenecer al sacerdocio de la Santa Madre Iglesia a la cual Dios, solo por su infinito misericordia, me creó. Me gustaría que toda mi sangre se convirtiera. En tanto, el crimen de dolor de mis pecados y de amor por el Señor hacia la Santa Iglesia. Y como mi indignidad es tan grande, le pido a la Santísima Virgen que me consiga, que todo puede, que no ofenda más al Señor. Nunca volveré a ofender a nuestro Señor y eso, si le agrada al Señor, me conceda un espacio para  la penitencia y que llore mis pecados y pague con el amor a Dios mis ingratitudes. Por lo demás, soy feliz, porque la gracia que el Señor me da, para hacer su santa voluntad, cualquiera que sea, de cualquier manera: ¡que se haga la voluntad de Dios! San Luis Orione
El 13 de abril es mi cuadragésimo aniversario. Iré a misa en el  Santuario de Luján. Pensando tanto en la misericordia del Señor sobre mí, esta mañana no pude hacer nada más que llorar todo el tiempo de la Misa, pidiendo perdón a Dios y a Nuestra Señora de todos mis pecados. Hacen bien en hostigarme, merezco esto y más. Mi buena señora Queirolo, ayúdeme a agradecer al Señor por tantas gracias y misericordias y a pedirle perdón por tantas ingratitudes y pecados. San Luis Orione
Ven, alma, ven y no quieras demorar más, dice el Señor. Ven a mí, oh alma pecadora, mira mi corazón que palpita. Ves mi pobre corazón perforado, lágrimas de sangre. Estiro tus brazos y te lloro: ven y descansa en este corazón, y en mí corazón tendrás paz y tendrás consuelo. Ven y, si lloras, confundes. Tus lágrimas caen en mi sangre. Sí, Jesús mío, vengo. Estoy cargado de pecados, pero vengo, me arrojo a tus pies, oh Señor, y lloro. He pecado contra el cielo y muchas veces. He pecado enseñando malicia, con malos consejos, con escándalos, pero, Señor, perdóname: no solo te he ofendido, sino que he pecado ante tus ojos y no te he amado; ¡Pero hoy, mi Jesús, hoy te amo, te amo y te amo! San Luis Orione
Hoy tengo una gran pena, estoy aturdido por eso, pero el Señor sabe lo que está haciendo y es ciertamente más grande que esta profunda tristeza que atraviesa mi alma, que el dinero para pagar mis deudas. Conversión! Se lo he prometido al Señor tantas veces, entonces siempre soy el mismo, y peor que cuando era Clérigo. Hoy, un canon también me dijo que era la voz de Dios. ¡Que se haga la voluntad de Dios! Ayer hice un juramento sobre el Altar, en la misa, y hoy ya no lo recuerdo. Aquí hace falta un milagro. Pero la Madonna está allí a propósito y puede hacerlo. Confío en la Madonna. San Luis Orione
Yo rezo por todos ustedes, mis queridos hermanos, y ustedes también quieran recordarme. Temo mucho que mi oración no llegue a los pies del Señor, porque yo también he superado los límites de la justicia y mis pecados están velados en el umbral. Del reino de Dios y por eso, con todo mi corazón, te ruego que me ayudes con cualquier oración breve, para que pueda salir de una gran aflicción de espíritu y experimentar una gota de paz en el gran y dulce amor de Nuestro Señor. Hace casi un año que busco a Jesús, que se ha vuelto como un eclipsante de mi alma. Por algún tiempo, la tentación de no ser digno de misericordia y de haber cruzado los límites de la obra malvada siempre me oprime. Estoy en contra de la razón, porque la misericordia del Señor es infinita, mientras que somos limitados y miserables incluso al hacer el mal, pero, en cualquier caso, el enemigo malvado no da pocas molestias. Les ruego a mis buenos hermanos que me disculpen y me recomienden al Señor y me recomienden humildemente a la caridad de sus oraciones. San Luis Orione
Quiero entregarme todo a Nuestro Señor, quiero reparar mis muchos y grandes pecados con un gran amor a Jesús y a la Santa Iglesia. Quiero amar a Jesús tanto en los pobres y más abandonados para reparar de alguna manera la caridad de Nuestro Señor para mi egoísmo y todo mis pasiones, pobre de mí Tengo sesenta y un años y peor que cuando empecé como Clérigo. Me gustaría consumirme y morir cada día por el amor a Dios y al prójimo y por la Iglesia y no puedo salir de este letargo de que poco es más muerte, si no es peor. que la muerte. ¡Dios mío! ¡Dios mío, no me abandones! ¡Qué angustia decirte con tu boca que quiero amar y servir y luego con la vida estar tan lejos de ti!   San Luis Orione
Gracias al Señor, me parece que no me importan los que, debido a la disposición de Dios y la purificación de mis pecados, me hacen sufrir: los tengo como mis distinguidos benefactores. Hazles un poco de bien, por la gracia que me viene del Señor. Incluso hoy, en la Santa Misa, le ofrecí a Nuestro Señor el trago de mi vida por ellos. Defender la pequeña obra de la Divina Providencia, porque siento que debo hacerlo: en lo que es bueno, no es mi trabajo. No es mi trabajo. Las llamas del Corazón de Jesús abrazan todo lo que he hecho o dicho, y la Misericordia divina es infinita sobre mí. San Luis Orione
Yo soy un pobre piamontés, no estudié y sé muy poco, pero la misericordia de Dios me cubre y me mantiene en pie, a pesar de mis grandes deficiencias y muchos de mis pecados. Dios me tomó por esta Pequeña Obra de la Divina Providencia porque no encontró una criatura cobarde en la tierra para demostrar que él es el que lo hace, no el hombre.
 San Luis Orione
¡Todo sea por el amor de Dios y en vista de mis pecados! He estado sufriendo de angustia por algún tiempo, pero las tristezas de Alejandría ahora me hacen sentirlo, así que esta mañana, después de haber celebrado para los clérigos y hecho un poco de Evangelio, tuve que tirarme en la cama durante dos horas. E incluso en la noche no puedo respirar ni calmarme. Busco dormitar, leo las Sagradas Escrituras, Job y los Salmos, me siento abrumado por las tribulaciones y también por las aflicciones del espíritu, y estoy en un estado tal que ni siquiera quiero dejarlo. Ahora comprendo lo que significa morir, o me parece que lo entiendo, porque todos los días todo muere a mí alrededor y me voy muriendo. San Luis Orione
Yo soy un pobre pecador, muy miserable, que merece toda la Misericordia del Señor. Desafortunadamente, hasta ahora he engañado a muchas personas, pero con la ayuda de Dios y de Santa María, quiero hacer penitencia y pedir ayuda con las oraciones. San Luis Orione
Necesito muchas oraciones caritativas, porque a la edad de cincuenta años, mi mente está aún más dedicada al mundo que a Dios y siento toda la debilidad de mi corazón. Solo Dios, con una gran misericordia, puede hacerme posible. Gracias a lo que encuentro muy difícil y casi imposible por naturaleza. Quiero ser bueno, nunca me he visto casi tirado al suelo por la respiración como en estos meses. Y tentaciones molestas, serias e incesantes, no todos los días, no, pero incluso durante semanas; y una batalla en la que otros no llegan a su fin. Pensé que a la edad de cincuenta años tendría un poco de tranquilidad, pero en cambio esta miserable carne, como una bestia que se despierta y se vuelve loca, me preocupa mucho, casi Loco que quiere escapar de mí lleno de perversidad. ¡Que nuestro Señor nunca se aleje de mí! En el nombre de Jesús, a partir de esta batalla interior en la que me involucré, porque me parece que nadie es más enemigo de mí que yo,  por la gracia divina, experimentado en la fe y en la humildad de la vida, y decidí firmemente comenzar y Servir con humildad y fidelidad a Dios y a la Santa Iglesia, recorriendo un camino muy diferente al que hemos tenido hasta ahora, por lo que me he engañado a mí mismo y a todos. San Luis Orione
Anhelo, deseo y añoro, que vivo o muerto a los pies de la Cruz y crucificado a la Santa Iglesia, al Papa, a los Obispos. Yo, un miserable pecador, lo paralizo todo. Yo debo desaparecer para que esta Pequeña Obra ya no tenga que sufrir por mi miseria. Mientras más continúo, más siento mi incapacidad, mi nada, la masa de mis miserias.  San Luis Orione
yo reconozco en todo lo que me sucede a mi alrededor y eso me viene especialmente de mis hermanos, la mano del Señor que, al golpearme, quiere satisfacer mis pecados y los de mis hijos. San Luis Orione







jueves, 7 de marzo de 2019

Las últimas "Buenas Noches" de Don Orione

Las últimas "Buenas Noches" de Don Orione 

Padre Facundo Mela

Ultimo saludo de Don Orione a sus seminaristas el 8 de Marzo de 1940, antes de partir a San Remo donde fue llamado a la casa del Padre.Para los Hijos de la Divina Providencia las “Ultimas buenas noches” de Don Orione, no solo son su testamento espiritual, sino el resumen de su vida.

         Vine a darles las buenas noches... Vine también a saludarlos porque Dios mediante, mañana me ausentará por algún tiempo: por poco, o mucho tiempo, o para siempre, como Dios quiera.
        Nadie sabe y siente más que yo que mi vida - aunque aparentemente y dada la edad, sea aún rozagante - depende de un hilo y que todos los momentos pueden ser los últimos, y que si algo debo  agradecer a Dios, mi agradecimiento puede ser solamente éste: "¡Misericordia Dei quia non sumus consumpti!"... Es pura misericordia del Señor el que esté aquí para hablarles. Por lo tanto, me veo delante y cerca de la muerte como nunca antes la había sentido...


            Quieren enviarme a San Remo porque piensan que allá, esos aires, ese clima, ese sol, ese reposo pueden traer alguna mejoría ala poca vida que me queda. ¡Pero no quiero vivir entre palmas! Y si pudiera expresar un deseo diría que no quiero vivir y morir entre palmas sino entre los pobres que son Jesucristo!
           Por lo tanto hubiera estado mal irme de aquí sin decirles nada; mi corazón rechaza esta idea y quizás también os hubiera hecho mal. Vine a saludarlos, lamentando no poder asistir, pasado mañana, a la primera misa de su hermano que mañana, será ordenado. Pero – como se lo dije a él a solas y luego a los otros, cuando vinieron a verme – aunque no este presente con el cuerpo lo estaré, de una manera superior, ¡con todo mi espíritu! Y mañana será el primero que llevaré al altar, junto a aquel otro hermano su que será ordenado mañana en Roma. Es el primer yugoslavo: Kisilak, a quien hoy escribí y se prepara para partir dentro de veinte días para las Misiones. Partirá el 28, si consigue para entonces el pasaporte... ¡Qué cosa hermosa ascender al altar, recibir la bendición del Papa, correr a saludar a los suyos y luego, si el pasaporte está listo, irse, partir para las Misiones! Y espero que junto con él partan otros, entre los cuales algunos polacos a quienes les he hecho un pedido: que fueran a ocuparse de sus hermanos.
            ¡Tanto amo a los polacos! Los amo desde muchacho, siempre los amé. Cuando estaba en el Oratorio de Turín nos llevaban de paseo y nos decían: “Allá vive un General polaco que vino a ofrecer su sangre por Italia”. Yo, cada vez que pasaba, miraba hacia la ventana y elevaba el corazón al Señor y rezaba por aquel general. Sentía un amor particular por él, que había ofrecido su vida por nuestra querida Italia. Comencé a recoger polacos cuando Polonia era todavía esclava de tres imperios: los alemanes, el Imperio Austro-Húngaro y los rusos. No esperé que Polonia fuera libre para abrir nuestras casas a los polacos. Y nunca sentí tanto amor a los polacos como lo siento ahora, nunca sentí tanto dolor como en aquellos días, en que la pobre Polonia fue bárbaramente desmembrada; nunca sentí tanta pena como cuando Italia no hizo nada por Polonia, mientras centenares, millares de polacos sacrificaron su vida por la independencia de Italia. ¡Y ustedes, queridos clérigos italianos, recuerden estas palabras y amen a los polacos! ¡Amen siempre a estos pobres hermanos! No pretendan que no tengan defectos para poder amarlos; ¡no existe nadie sin defectos! ¡Amen a los que lloran, a los que sufre! Dice la Sagrada Escritura: “Irás más gustoso a la casa del dolor y del llanto que a la del regocijo y del triunfo” (Qoh. 7,2)
            Vine, pues, a darles las buenas noche. ¡Podría muy bien ser la última!... ¡Pero nada debe resultarnos más grato que cumplir, en nosotros, la voluntad del Señor! También ustedes deben desear vivir siempre en la presencia del Señor, deben desear siempre la voluntad de Dios. ¡Nada debe resultarles más grato que cumplir la voluntad de Dios! Este es el recuerdo que nos dejó en la última audiencia Pío X, nuestro Papa, el Papa que nos dio la primera casa en roma, en Monte Mario. Es el Papa que está por ser elevado a los honores de los altares, es el Papa que recibió en sus manos mis votos perpetuos: (...) ¡los votos perpetuos de quien, indignamente, es el Fundador de esta obra, otorgándole, al mismo tiempo, todas las facultades para hacer ordenar a sus clérigos! Todo esto se lo digo para alentarlos, para que amen aún más a la Santa Iglesia.
            Queridos hijos, vine a darles las buenas noches: ¡podría ser la última! Les pido que sean y vivan siempre humildes y pequeños a los pies de la Iglesia, como niños, con plena adhesión de mente, de corazón y de obras, con abandono total a los pies de los Obispos de la Iglesia. Y no les digo del Papa, porque cuando se dice de los Obispos, se dice “a fortiori” del Papa, que es el Obispo de los obispos, el dulce Cristo en la tierra.
            Traten de amar siempre al Señor, caminen por el sendero del Señor, no deseen nada más que vivir de acuerdo a las leyes de Dios, según su vocación, cumpliendo no sólo aquello que es la ley de Dios, los Mandamientos de Dios, sino también los consejos de perfección, los votos religiosos, con los cuales se han ligado a la Iglesia y a la Congregación.
            ¡La primera gran Madre es María Santísima!
            ¡La segunda madre es la Santa Iglesia!
            ¡La tercera, pequeña pero también gran madre es nuestra Congregación!
          ¡Pertenezcan totalmente a María Santísima, pertenezcan a la Iglesia por completo! Amen mucho al Señor; sean devotísimos de la Virgen; eviten a cualquier costo, a costa de cualquier sacrificio, el pecado, todos los pecados. ¡La muerte antes que el pecado!, decía Domingo Savio. En estas palabras del más amado discípulo de Don Bosco, está encerrado cuanto el Señor quiere de mí y de ustedes...
            ¡Adiós, entonces, queridos hijos! (Se detiene un instante, inclina la cabeza y, apoyándose en la balaustrada, llora conmovido). Recen por mí y yo los llevaré a todos al altar y rezaré por ustedes...
            Buenas noches.
fuente : Blog : loqueyorecibi.blogspot.com.ar