martes, 8 de enero de 2019

SERVIDORES DE CRISTO Y DE LOS POBRES


SERVIDORES DE CRISTO Y DE LOS POBRES»
Fidelidad y profecía en diálogo con las periferias  de la pobreza y de la nueva evangelización

XIV CAPÍTULO GENERAL


Cuaderno Personal


HIJOS DE LA DIVINA PROVIDENCIA (DON ORIONE)
           



TODOS EN CAPÍTULO
PARA EL BIEN DE LA CONGREGACIÓN

PRESENTACIÓN

«El Capítulo General es el principal signo de unidad, en la diversidad, de la Congregación y un momento privilegiado de su vida comunitaria». (Const. 138). 
Nos reunimos juntos «para tratar los problemas de mayor importancia relativos a la vida de la Pequeña Obra, para que ésta se mantenga fiel al Evangelio y al espíritu del Fundador» (Const. 138). En estos momentos Don Orione, que permanece siempre como “el Director” de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, estará sin duda con nosotros.
Vivamos este evento como un momento de gracia ofrecido por la Divina Providencia a la Congregación, de modo que «dócil al Espíritu Santo, responda a las necesidades de tiempos y lugares» (Const. 138). Es un paso de gran importancia y responsabilidad porque el Capítulo recoge y elabora orientaciones que influyen sobre el futuro de la Pequeña Obra que, como agregaba Don Orione, “es obra de Dios”, “de la Divina Providencia”. ¡Con qué sagrado respeto hemos de tratar lo que se refiere a la vida de la Congregación! (cfr. 1 Cor 3, 10).
Coloquémonos espiritualmente en el modelo de Pentecostés: reunidos con nuestros miedos y entusiasmos, preguntas e incertidumbres, resignaciones y proyectos; en oración, confiados en Aquel en quien hemos puesto nuestra esperanza, con María nuestra “Madre y celeste Fundadora”, y con Don Orione, "el Director", en cuyo nombre nos reencontramos en el cenáculo capitular de cada comunidad, de las Provincias y de la Congregación.

EL TEMA GENERAL

El título «Servidores de Cristo y de los pobres» expresa bien los trazos esenciales de nuestra identidad personal y apostólica. Está tomado de una definición dada por Don Orione mismo[1] e indica el interés y el objetivo central del 14º CG: la persona del religioso orionista como tal. Se trata de una perspectiva sobre todo “vocacional” referida a la identidad humana, espiritual y apostólica de la persona del religioso orionista y de su vivencia en el contexto cultural y eclesial actual.  
El subtítulo reclama el indispensable dinamismo de nuestro camino de
fidelidad y profecía” dentro del contexto de las “periferias de la pobreza y de la evangelización”. ¿Qué opciones tomar para responder hoy a la invitación del Papa Francisco y de Don Orione que nos quieren “fuera de la sacristía”, para los “desechos de la sociedad” y para “los más pobres y más abandonados”? ¿Qué orientaciones y opciones entre obras de caridad bien organizadas y respuestas pobres a las nuevas pobrezas? ¿Qué equilibrios entre pastoral de los cercanos y nueva evangelización de los “lejanos” y de “aquellos que no van a la Iglesia"?

7 ASPECTOS DE LA VIDA DEL RELIGIOSO

En el CG14 consideraremos la persona del religioso en 7 temas o aspectos determinantes; sobre ellos se concentrará la reflexión y los aportes de los religiosos individualmente y de las comunidades en la primera fase del Capítulo General.  
1.        La humanidad del religioso. 
Se trata de mirar nuestra persona: salud, aspectos psicológicos, de relación, proyectuales, etc. El Capítulo General promueve una renovación común pero a partir de cada religioso en comunión. 
2.        El religioso vive de Dios. 
Vivir en Cristo Jesús, vivir de Jesús, vivir por Jesús, vivir Cristo” (Don Orione); toda la vida del religioso está orientada a Jesús y envuelta en Él. Estamos llamados a tomar opciones para curar el enlace a las fuentes de la vida de Dios de las que desciende luego todo: santidad, relaciones fraternas, fecundidad vocacional, apostolado. 
3.        El religioso identificado en el carisma. 
Deberemos reflexionar y actualizar los modos para poner en el centro de nuestra vida el carisma orionista, fundamento de nuestra fraternidad, dinamismo que nos vuelve contentos y dinámicos, en diálogo y útiles a la Iglesia y al mundo. 
4.        Las relaciones vitales con la comunidad. 
La colaboración se funda en la comunión, sobre el «vinculum fraternitatis». Deberemos poner atención al espíritu de familia y comprometernos en opciones hacia relaciones fraternas simples y auténticas, hacia relaciones participativas, para compartir la vida espiritual y apostólica. 
5.        El religioso en misión: testimonio y servicio.  
El Papa Francisco recuerda a menudo que debemos ser misioneros del Evangelio y no funcionarios de lo sagrado; nos interrogaremos sobre cómo ser pastores del pueblo, con olor de oveja, es decir de los pobres, de los enfermos, de las personas en dificultad y en búsqueda de Dios. 

6.        El apostolado de la congregación don de la Iglesia.
La Iglesia nos quiere como debemos ser, orionistas, nosotros y todas nuestras actividades. Fijaremos la atención sobre los desafíos puestos en las dos líneas apostólicas de nuestra fidelidad orionista: la “especial fidelidad Papa” y el servicio a los “más pobres y más abandonados”, mediante las obras de caridad. 
7.        Hacia las periferias existenciales del mundo
 “Queridos hijos de Don Orione – nos ha dicho Bergoglio / Francisco - ustedes han de ir con el carisma de fundación a las periferias existenciales, allá donde la existencia de las personas es materia de descarte. Allí deben ir ustedes”. Deberemos hacer opciones para ser una “Congregación en salida” en movimiento con una “Iglesia en salida”.

7 ASPECTOS
  


LA CONTRIBUCIÓN AL CAPÍTULO GENERAL

El Capítulo es un proceso que el Espíritu Santo inicia en el corazón de cada hermano despertando responsabilidad, disponibilidad y recursos. Este pequeño cuaderno sirve para ayudar a ofrecer la contribución personal y comunitaria al Capítulo.
A los religiosos a título personal y a las comunidades locales se les pide leer la situación de vida y hacer propuestas de renovación. Se hará también una Encuesta personal, dirigida a los religiosos de modo personal sobre la base de un cuestionario igual para todos, formulado y leído por un equipo de expertos para hacer emerger algunos sentimientos, pensamientos, actitudes y orientaciones más comunes. 
Con este Cuaderno personal, se nos invita y ayuda a recoger algunos apuntes, reflexiones y sugerencias personales, sobre todo para después confrontarlo con los hermanos en lo que podríamos llamar Capítulo de la comunidad. Con el mismo esquema del cuaderno será enviada una relación compartida al Capítulo Provincial.
El Capítulo Provincial se realizará entre noviembre y diciembre de 2015 y por tanto la contribución de la comunidad deberá ser enviado dentro del mes de septiembre. 

SUGERENCIAS PRÁCTICAS 

 La contribución personal al Capítulo. Cada religioso toma en mano el Cuaderno personal de participación al Capítulo. Dedica un tiempo para leer y para hacer el propio discernimiento sobre los 7 aspectos sobre los que se articula el tema del Capítulo. Anota el fruto del propio discernimiento en el Cuaderno: esto ayuda a ser concretos y también a un cierto orden para poder después recoger juntos los aportes de cada uno. Será más fructuoso este trabajo de discernimiento si se realiza en el contexto de un retiro espiritual o de igual modo en una descanso "delante de Dios".
El Capítulo en la comunidad (dentro de septiembre de 2015). Se programa un tiempo - mejor si es continuado y con espacios de oración - para hacer el Capítulo en la comunidad. 
     Se sigue el mismo esquema del Cuaderno personal.
     Cada uno expone y todos escuchan el resultado del discernimiento personal de cada cual. 
     Se abre la reflexión comunitaria tratando de llegar a un consenso y a una priorización sobre algunos puntos para presentar.
     El encargado anota las indicaciones compartidas sobre cada aspecto y luego los pone en orden: este será el aporte o contribución de la comunidad para enviar al Capítulo provincial. 
Nota 1. Otros aportes de los religiosos a título personal al Capítulo pueden ser enviados también directamente y pueden referirse: a) al tema general del Capítulo (Ficha 1), b) a otros argumentos referidos a la vida de la Provincia o de la Congregación (Ficha 2). Estos aportes personales deberán estar redactados según la ficha indicada para favorecer su efectiva utilización. 
Nota 2. Seguir el método. Es siempre el desafío de cada Capítulo General. Siendo tan grande la Congregación, con naciones, situaciones, lenguas y culturas diferentes, siguiendo un método común se evita la confusión y dispersión de los aportes de los hermanos y de las Provincias. La contribución de los hermanos es el punto de partida fundamental del Capítulo que es General no porque lo realizan unos pocos representantes generales, sino porque participan todos los religiosos.
Nota 3. ¿Qué participación de las PSMC, ISO y Laicos? ¿De qué forma pueden involucrarse en las diversas fases del discernimiento? La respuesta la encontramos mirando en el art. 140 de las Constituciones y adaptándolas a las situaciones locales. Sería bueno que cada comunidad consulte a aquellos que puedan dar un buen aporte sobre alguno de los temas que más les compete. Las propuestas para el Capítulo deben ser decididas sólo por los religiosos. 
Nota 4. Algunos subsidios. Se ha preparado un tríptico-icono para exponer en nuestras capillas o en la sala de comunidad, casi como un promemoria del Capítulo; una imagen con la oración por el Capítulo para recitar cada día; algunas fichas destinadas a reflexionar especialmente sobre la Encíclica Evangelii Gaudium y sobre el texto “Almas, almas” de Don Orione del que se ha extraído el tema del 14° Capítulo General.  
Por ahora tenemos lo necesario para comenzar bien el camino. Pongámonos humildes y sencillos en la presencia del Señor con la disponibilidad para reconocer y proponer aquello que, delante de Él, veamos útil para el bien común.
¡Ave María y adelante hacia el Capítulo General de 2016! 
                                         
   Don Flavio Peloso FDP
                                                                                     Superior General
    
1. LA HUMANIDAD DEL RELIGIOSO

“¿Dónde estás?” (Gen 3,9)


¡Adán eres tú! Es a ti a quien Dios se dirige preguntándote: "¿Dónde estás?", "¿Cómo estás?", "¿Qué esperas?". "¿Estás contento con tu vida?". "¿Te sientes realizado como persona?". El Papa Francisco nos invita a no tener miedo “de demostrar el gozo de haber respondido a la llamada del Señor”, a no estar tristes, “con cara larga… con cara de «pepino en vinagre»”; y nos recuerda que “esta es la belleza de la consagración: es la alegría, la alegría” [2]. Miremos a nuestra propia persona: salud, aspectos psicológicos, de relación, de proyectos, etc. Miremos a nuestra confianza y a nuestra actitud hacia el futuro[3]. 
La Congregación está hecha por personas. El Capítulo General promueve una renovación común, pero partiendo de la persona de los religiosos en comunión. 
Las fragilidades forman parte de nuestra humanidad, tocan a los religiosos, a las comunidades y a la Congregación; han de ser asumidas con compasión espiritual y práctica, como una ocasión para evangelizar nuestra propia vida.

ü  ¿Me siento bien en cuanto persona? Algunos indicadores: la buena conciencia de mí mismo y de mi historia, el gozo de la consagración, la confianza en el futuro, la capacidad de amar, la sensibilidad hacia los hermanos de comunidad y en el apostolado, las relaciones responsables y serenas [4], la pasión apostólica, la unificación interior en Cristo. 

ü  ¿Tenemos en cuenta los dones y los límites para contar con ellos en el camino, tratando de desarrollar los primeros y de superar los segundos?




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2. EL RELIGIOSO VIVE DE DIOS

Caritas Christi urget nos” (2 Cor 5,14)


Es la mirada y el contacto habitual con la «fuente» y el «alba del primer amor» que ha llenado y alimenta hoy la vida, “a un Tú que nos llama por nombre”[5], para ser «persona-vasija» de Dios[6]. 
Vivir en Cristo Jesús, vivir de Jesús, vivir por Jesús, vivir Cristo” (Don Orione); toda la vida de un religioso está orientada a Jesús y se centra en Él. «Cuanto más te unes a Jesús, más Él se vuelve el centro de tu vida, más te hace Él salir de ti mismo, te descentra y te abre a los otros» [7]. 
La consagración no es un medio para garantizar la funcionalidad de los servicios en las obras y las instituciones eclesiales, sino que es el contenido fundamental de la misión de los consagrados, porque la vida religiosa es sequela Christi e imitatio Christi; es la “memoria viviente del modo de existir y de actuar de Jesús como Verbo encarnado”[8]; representa, en la medida de lo posible, “la forma de vida, que el Hijo de Dios tomó cuando vino al mundo[9]. No somos ni mejores ni peores que los otros, somos diferentes si vamos directamente a la fuente de la vida: la vida de Dios, imitando a Jesús célibe, pobre y obediente por el Reino de los Cielos.[10] 

ü ¿Cómo va la vital unión a las fuentes de la caridad de Dios de las que desciende después todo el dinamismo de Dios en nosotros, en las relaciones fraternas, en la fecundidad vocacional, en el apostolado, en el camino de renovación? ¿Es fuerte en nosotros el sentido de especificidad y de belleza de nuestra vocación? ¿Qué opciones personales y comunitarias podemos hacer?





     
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3. EL RELIGIOSOS IDENTIFICADO EN EL CARISMA

Cada uno tiene el propio don de Dios” (1Cor 7,7)

Somos “como una familia en Jesucristo[11] y unificados entre nosotros por el mismo carisma que alimenta nuestra pertenencia, nuestra identidad y nuestra misión como cristianos y religiosos. “Ser orionistas, es decir vivir el espíritu de Don Orione, es un acto de amor a Jesús de donde viene y a donde llega el carisma. Es también acto de amor a la Iglesia; ella misma nos pide ser «orionistas» porque el carisma es un don para la Iglesia, la enriquece y la embellece. Y es además acto de amor a Don Orione : «No quien dice Don Orione, Don Orione, sino quien vive su espíritu…» es hijo, discípulo”.[12].  El carisma de la Congregación, en cuanto valor específico del Evangelio, ha de ser continuamente puesto en el centro de nuestra vida mediante el estudio de Don Orione y de las Constituciones. Para vivir hoy las inspiraciones, lo que se nos pide y no simplemente repetir las respuestas ya dadas; sólo así podremos estar hoy en diálogo y ser útiles a la Iglesia y al mundo.  
 
ü  ¿Cómo asumir y manifestar mejor y con más coraje nuestra identidad carismática? 
ü  ¿En qué medida es fuerte el sentido de pertenencia, la identificación, el estilo personal, comunitario y apostólico inspirados en el carisma orionista? ¿Cómo alimentar y encarnar el espíritu de familia? ¿Cómo se manifiesta el sentido de pertenencia a la Provincia y a la Congregación que es un indicador seguro de vitalidad y de fecundidad vocacional?  
ü  Pastores dabo vobis 31 afirma que “los sacerdotes, que pertenecen a órdenes y a congregaciones religiosas son una riqueza espiritual para el completo presbiterio diocesano, al que ofrecen su contribución de específicos carismas y de ministerios cualificados”. Mi servicio y ministerio, también sacerdotal, ¿tiene la forma y la dinámica del carisma orionista?







   
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4. LA RELACIÓN VITAL CON LA COMUNIDAD
Todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gal 3,28)


En la Iglesia, las comunidades religiosas son “casa y escuela de comunión”[13]. ¿Qué significa esto en concreto? Antes de programar la colaboración común es necesario promover una espiritualidad de comunión, haciéndola surgir como principio educativo en las relaciones. “No nos hagamos ilusiones: sin este camino espiritual, de bien poco servirían los instrumentos exteriores de la comunión. Se volverían instrumentos sin alma, máscaras de comunión más que sus vías de expresión y de crecimiento”[14].
La comunión en la comunidad religiosa es fruto de vocación y de relación con Dios: si se atenúa la relación con Dios, si se rompe el «vinculum fraternitatis», porque nuestras comunidades, antes de ser una construcción humana , son un don del Espíritu. “De hecho es en el amor de Dios difundido en los corazones por medio de Espíritu en donde la comunidad religiosa tiene su origen y en ese amor es constituida como una verdadera familia reunida en el nombre del Señor”[15]. 
“¿Como sabéis vosotros si sois fieles a vuestra vocación?”, decía Don Orione. “Si una persona quiere medirse la temperatura, la fiebre, se pone el termómetro. Tendrá que haber algún termómetro para saber regular si somos fieles a la Santa Regla, a la santa vocación. El termómetro lo hay: es la vida de comunidad”[16].
ü  ¿Cómo va el equilibrio entre vida comunitaria y vida apostólica? La vida fraterna es condición y contenido del apostolado? ¿Hay alguna opción que hacer en comunidad y en la Congregación?
ü  La unión comunitaria se alimenta con el espíritu de familia, con relaciones fraternas simples y auténticas, con la corrección y promoción fraterna, con relaciones participativas, con el compartir la vida espiritual y apostólica. ¿Tenemos instrumentos formativos que valorar: proyecto comunitario, lectio divina, encuentros comunitarios, retiros…? ¿Qué otras opciones institucionales y personales asumir para hacer mejorar la comunidad que nos haga crecer? 
  
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5.    EL RELIGIOSO EN MISIÓN: TESTIMONIO Y SERVICIO
La primera comunidad cristiana…gozaba de la simpatía de todo el pueblo y el
Señor cada día agregaba a la comunidad a los que eran salvados” (Hch 2,42-48).

El Papa Francisco nos recuerda a menudo que debemos ser misioneros del Evangelio y no funcionarios de lo sagrado; debemos ser pastores de pueblo y con olor de oveja, sobre todo de los pobres, de los enfermos, de las personas en dificultad y en busca de Dios17. 
El religioso, en cuanto discípulo de Cristo y hombre de Dios, está constituido como «testigo» de la vida nueva según el Evangelio y consecuentemente, “pastor, profeta, animador y formador, garante del carisma18. 
“La caridad no es para la Iglesia una especie de actividad de asistencia social que podría incluso dejarse a otros, sino que pertenece a su naturaleza, es expresión irrenunciable de su misma esencia”19. De modo que la nuestra ha de ser "una acción que sabe de eternidad y de divino”. Debemos estar ‘impregnados de la caridad suavísima de Nuestro Señor’ mediante una vida espiritual auténtica y santa.20
ü  La vida personal, la comunidad y la organización del apostolado ¿están alimentadas y alimentan la autenticidad del testimonio? 
ü  La dicotomía entre autenticidad de vida y actividad caritativo-pastoral frustra la eficacia apostólica (DCE 42). ¿Cuáles son los nuevos desafíos de nuestro apostolado caritativo? 
ü  ¿Qué opciones tomar para superar la fractura entre "espiritualidad" y "servicio", entre "servicio" y "evangelización"?
ü  ¿Cómo traducir en la práctica la nostalgia y el deseo de relaciones más directas entre religiosos y personas a las que estamos destinados, entre religiosos y obras, reaccionando ante la inflación institucional y virtual de las relaciones?
                                                 
17
 Cfr Evangelii gaudium, 24.
18
 Cfr XIII CG, linea de acción 20. “Los consagrados y consagradas, aún desarrollando muchos servicios en el campo de la formación humana y del cuidado de los pobres, en la enseñanza o en el cuidado de los enfermos, saben que el objetivo principal de su vida es «la contemplación de la verdad divina y la constante unión con Dios» (can. 663, § 1). El don esencial que la Iglesia espera de la vida consagrada está mucho más en el orden del ser que del hacer” (Benedicto XVI, Sacramentum caritatis [22 de febrero de 2007], 81.
19
 Deus caritas est, 25.  20
 El Papa Benedicto XVI nos ha dicho a los orionistas: “Las obras de caridad, sean como actos personales o como servicios a las personas débiles ofrecidos en grandes instituciones, no pueden nunca reducirse a gestos filantrópicos, sino que deben permanecer siempre como tangibles expresiones del amor providente de Dios. Para hacer esto - recuerda Don Orione - se necesitaimpregnarse de la caridad suavísima de Nuestro Señor’ mediante una vida espiritual auténtica y santa. Solo así es posible ‘pasar de las obras de caridad a la caridad de las obras, porque - añade vuestro Fundador - incluso las obras, sin la caridad de Dios... de nada valen’ ”.

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6. EL APOSTOLADO CONGREGACIONAL DON A LA IGLESIA
A cada uno se le ha dado una manifestación particular del Espíritu  para la utilidad común (1Cor 12,7).
“Es la Iglesia quien nos quiere como auténticos orionistas , nosotros y nuestras parroquias, ¡orionistas nuestras escuelas, orionistas nuestras obras de caridad, orionistas nuestros laicos y nuestros jóvenes! ¡Orionistas! Estamos para esto. El carisma es la razón y la modalidad por la que existe la Congregación misma. Cada carisma ha sido suscitado para el bienestar de la Iglesia: o existe "ese bien" donado por el Espíritu o no habrá función y no habrá futuro”21. “Se vuelve ventaja para la Iglesia misma que los institutos tengan su propia fisonomía y su propia función” 22.
Hoy, en una cultura líquida, incierta y fluida, que desmorona la identidad, ponemos la atención en dos líneas de nuestra fidelidad y pertenencia orionista. 
1. “Unir al Papa para instaurare omnia in Christo es lo propio de nuestra vocación”23. Ya Don Orione tuvo que afrontar “la objeción, que se ha hecho y que se hará acaso en el futuro contra el instituto, por su universalidad en el ejercicio de las obras de misericordia” y por tanto también sobre “su singularidad entre todos los demás institutos religiosos”. Don Orione afirma que el instituto “tiene sólo una obra determinada”, y ésta es “la santificación de sus miembros, con el esparcir en el pueblo cristiano un amor dulcísimo al S. Padre.24 
ü  ¿Cómo vivir una “especial” y no genérica “fidelidad al Papa”? ¿Cómo converger cada actividad de la Congregación al propósito papalino-eclesial?  2.  Nosotros somos para los pobres, más aún para los más pobres y abandonados”, como decía Don Orione, para “Aquellos que tienen protección de otra parte, para ellos ya hay providencia de los hombres, nosotros somos de la Providencia Divina”.25  
ü  ¿Cómo poner en práctica en las situaciones de hoy esta particularidad carismática que cualifica nuestra identidad y nuestra misión? ¿Cómo equilibrar las obras de caridad de “primeros auxilios” con aquellas de “promoción humana especializada”, las grandes instituciones caritativas y escolares con las “nuevas respuestas, ágiles y ligeras, menos institucionalizadas”? 26.
                                                 
21
 F. Peloso, Vocación y vocaciones. La pastoral juvenil-vocacional, 28 de agosto de 2007.
22
 Perfectae caritatis, 2. Don Orione fijó su carisma en el binomio “Papa – Pobres” o también “papalinidad – caridad”. El IV voto de “especial fidelidad al Papa” de los Hijos de la Divina Providencia y de “caridad” de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad son las expresión canónica de las dos caras del mismo carisma. 
23
 Plan y programa de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, 1903; Lettere I, 17-18. 24
 Scritti 72, 185. 25
 Spirito di Don Orione I, 36; II, 71; , 107; Scritti 108, 55; F. Peloso, Circular “Quede bien determinado que la Pequeña Obra es para los más pobres” del 24 de maya de 2010.
26
 XII CG, «Misiones»: Orientaciones, n. 7.
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7. HACIA LAS PERIFERIAS EXISTENCIALES DEL MUNDO
“Jesús… sintió compasión, porque estaban cansados y fatigados,  como ovejas que no tienen pastor” (Mt 9,36).

 “Queridos hijos de Don Orione, ustedes deben ir con el carisma de fundación a las periferias existenciales, allá donde la existencia de las personas son materia de descarte. Ustedes saben que están en este sistema que es mundano, paganizado: están aquellos que sí caben y aquellos que sobran; los que no caben en el sistema sobran, y los que sobran son descartados (descartables). Estas son las fronteras existenciales. allí han de ir ustedes. ¿O tal vez quieran ir con los satisfechos, con las personas bien establecidas, con aquellos a los que nada les falta? No, a las fronteras existenciales”[17]. 
ü  La invitación del Papa Francisco a “ir a las periferias existenciales” corresponde al “fuera de la sacristía” de Don Orione; el concepto de “descartables” del Papa es muy similar a aquel de “abandonados/ desamparados” de nuestro Fundador. ¿Qué opciones para revivir hoy el movimiento hacia “los más pobres y abandonados”?
  “Debemos ir y caminar con los tiempos y a la cabeza de los tiempos y de los pueblos... entonces quitaremos el abismo que se va creando entre el pueblo y Dios, entre el pueblo y la Iglesia”;[18]debemos ser los vanguardistas de la Iglesia”[19], ir donde otros no van”, con audacia apostólica”, con “espíritu de primeros auxilios”. Una palmera no da bananas en Polonia, una vid no madura en Costa de Marfil, la Pequeña Obra no se desarrolla en la retaguardia sino en “primera línea”.
ü  ¿Somos una Congregación “en primera línea” en relación a la pobreza, con los problemas de la gente, de la sociedad y con el compromiso de evangelización según el impulso de Don Orione? 
ü  ¿Qué opciones tomar para modernizar en adelante la relación entre las obras tradicionales y las nuevas pobrezas, entre la pastoral de los cercanos y la nueva evangelización de los  “alejados”, de “aquellos que no van a la Iglesia”?
    Notas sobre la situación  
  
















   

Sugerencias para mejorar


















Para enviar a la Secretaría Provincial FICHA 1:
PARA OTROS APORTES SOBRE EL TEMA GENERALE
(que no estén comprendidos en los 7 aspectos)


Apellido:_________________________    Nombre:______________________  
Provincia:________________________________________________________
  Nuestra situación:













   Sugerencias para mejorar:














Para enviar a la Secretaría Provincial FICHA 2:
PARA APORTES PERSONALES SOBRE OTROS TEMAS
(que no estén comprendidos en el tema general)

Apellido:___________________________ Nombre:______________________  
Provincia:______________________________________________________
     Objeto (Título):



     Propuesta:












     Motivación:














ORACIÓN POR EL CAPÍTULO GENERAL


Padre bueno y providente, queremos llevar muy dentro de nosotros el tesoro divino de tu Caridad que impregne todas las capas sociales, espíritus contemplativos y activos, siervos de Cristo y de los pobres.
Jesús, Redentor nuestro,
que desde la Cruz derramas tu Divina Sangre para la salvación de las Almas, concédenos estar encendidos de fe y caridad, de abrir mucha gente a un mundo nuevo y divino, de plegarnos con caritativa dulzura a la comprensión de los pequeños, de los pobres, de los humildes.
Espíritu Santo, fuego de amor, infúndenos tanto esplendor de luz, tanta vida de amor de Dios y de los hombres que todos sintamos la llama que arde en nuestro corazón y haga que nos encontremos con Dios y con Cristo.
Virgen María,
Madre y celestial fundadora,
mira a esta Congregación que es tuya desde el inicio; te confiamos nuestras intenciones y los compromisos del 14° Capítulo General.
San Luis Orione, ruega por nosotros


[1] El texto de referencia más amplio, del que se ha tomado el título, es una de las más bellas y famosas páginas de Don Orione. Se trata de Apuntes personales, fechados el 25 de febrero de 1939. En estos Apuntes Don Orione ha hecho una consigna de la propia vida, de los propios ideales, del propio carisma a los discípulos. En ellos está contenido el famoso “cántico de las Almas” y los puntos fundamentales de la antropología orionista en sus aspectos humanos, espirituales y apostólicos. Los Apuntes de Don Orione se extienden en varios folios y están recogidos en Scritti 57, 103 – 104 (a-d); fueron publicados y comentados en Sed de almas. Una pieza de Don Orione comentada por fray Filiberto Guala, “Messaggi di Don Orione” n.10, 1972.   
[2] Encuentro con los seminaristas, novicios y novicias. Aula Pablo VI, Sábado, 6 de julio de 2013.
[3] "Deber y belleza de nuestra vocación religiosa es tender a la perfección, convencidos de que eso significa darse a Dios en serio" (Const. 14), por eso somos “los pimeros interesados en una formación cuidada en cada etapa de la vida religiosa” (Const. 82), porque “la vida no es un simple producto de las leyes y de la casualidad de la materia, sino que en todo y contemporáneamente sobre todo hay una voluntad personal, hay un Espíritu que en Jesús se ha revelado como Amor” (Spe salvi, 5). Igualmente nuestro “amor no está nunca «concluido» ni completo; se transforma en el curso de la vida, madura y por eso mismo permanece fiel a si mismo (Deus caritas est, 17). “Non progredi, regredi est”.
[4] Cfr  Const. 21.
[5] Lumen fidei, 8.
[6] Evangelii gaudium, 86.
[7] Rallegratevi, cfr nota 29. “Cuando falta la mirada de fe, la vida pierde gradualmente sentido, el rostro de los hermanos se hace opaco y es imposible descubrir el rostro de Cristo, los acontecimientos de la historia se vuelven ambigüos cuando no privados de esperanza” (Ripartire da Cristo, 25).
[8] Vita consecrata, 20.
[9] Lumen gentium, 44.
[10] Fil 2,5; Vita consecrata, 18.
[11] Const. 59.
[12] F. Peloso, Circular Vocación y vocaciones. La pastoral juvenil-vocacional, 28 de agosto de 2007.

[13] Juan Pablo II, Carta apostólica Novo millennio ineunte (6 de enero de 2001), n. 43.
[14] Ibidem, 43.
[15] Vida fraterna en comunidad, 8. “Para presentar a la humanidad de hoy su verdadero rostro, la Iglesia tiene la necesidad urgente de comunidades fraternas, que con su misma existencia constituyen un aporte a la nueva evangelización, porque muestran de modo concreto los frutos del «mandamiento nuevo»” (Vita consecrata, 45).
[16] Parola, 12 aprile 1918.
[17] Jorge Mario Bergoglio, Videomessaggio, Buenos Aires, 9 de novembre de 2009. “Las familias religiosas han nacido para inspirar caminos nuevos, ofrecer recorridos innovadores o responder ágilmente a necesidades humanas y del espíritu. Puede acontecer a la vida consagrada que pierda su relieve, la audacia carismática y la parresía evangélica, por estar atraída por luces extrañas a su identidad” (Scrutate 14-15). 
[18] Scritti 20, 97b; Lettere I, 251.
[19] Parola 21.3.1938; VIII, 219.

jueves, 20 de diciembre de 2018

MANUEL CARONTI, VISITADOR APOSTOLICO

Manuel Caronti, visitador y benefactor de la Pequeña Obra

 por padreteo
Autor: Belano, Alessandro
20166211913584 El benedictino que supo dotar del aura canónica legal a la Pequeña Obra de la Divina Providencia, quedando a su vez conquistado por el espíritu y por los ejemplos de santidad de Don Orione de sus primeros hijos en los tiempos heroicos de la congregación. Fue él quien dictó la inscripción puesta en el sarcófago de Don Orione: «Aloisius Orione Sacerdos "Te Christus in pace".
Perfil biográfico
Figura bien conocida en los ambientes eclesiásticos, Giuseppe Caronti nace en Subiaco el 21 de diciembre de 1882. Con sólo 17 años es acogido entre los monjes benedictinos de la Abadía de Praglia (Pádua). Completó sus estudios superiores en el Ateneo Pontificio de San Anselmo de Roma, licenciándose en filosofía y teología. Con el estallido de la guerra es llamado al frente como capellán y le tocó compartir con los soldados la dureza de la prisión, mereciéndose la medalla de plata al valor militar.
Vuelto a la patria es llamado para guiar como abad la Abadía de Parma, necesitada de restauración. Allí permaneció durante dieciocho años, difundiendo los tesoros de su sabiduría. Es en este periodo en el que intensifica su apostolado litúrgico. Funda en 1914 la Revista Litúrgica, da vida en 1922 al Boletín Litúrgico, inicia la colección Piedad Litúrgica, organiza las “semanas litúrgicas”, publica el Misal Festivo y el Misal Cotidiano de los fieles.

En 1937 es elegido Abad General de las Congregaciones Sublacenses de la Orden de San Benito: transferiendose a Subiaco y por tanto a Roma atiende este cargo con gran dedicación y abundantes frutos por cerca de veinte años. Gracias a su pericia en derecho canónico y en materia de vida religiosa, desarrolla una intensa actividad como consultor en importantes dicasterios romanos que le confían importantes misiones. Es en este periodo en el que la Santa Sede lo nombra visitador apostólico de algunas instituciones, particularmente de la Congregación fundada por Don Luis Orione, cargo en el que permanecerá durante diez años (1936 – 1946).
En 1957, por motivos de salud, decidió retirarse en el Monasterio de la Scala, en Noci, por él mismo fundado en 1930. Aquí transcurrió los últimos años de su vida como un simple monje, dando a todos ejemplos resplandecientes de caridad fraterna, alegre humildad, y sincera piedad. Muere en la Abadía de Noci el 22 de julio de 1966, apretando entre sus manos una reliquia de Don Orione.
El Abad Manuel Caronti y San Luis Orione
En la fecha del 21 de junio de 1936, mientras se encontraba en tierra argentina, Don Orione enviaba al Abad Manuel Caronti el siguiente telegrama:
Queridísimo excelentísimo Visitador Apostólico Pequeña Obra Providencia “Me pongo en sus manos con todos mis pobres hijos” disponga amplísimamente "estaremos siempre felicísimos con cualquier disposición Congregación Religiosos y suya en humildad amor obediencia filial devotísima" (Scritti, 50,1).
El contenido de este telegrama sorprendió e impresionó al Abad Caronti que en aquella época se encontraba en Parma: él no sabía nada de haber sido nombrado sivitador apostólico de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, porque el nombramiento le será notificado el 7 de julio de 1936, al punto que, como enseguida él vino a decir, pensó que era una broma de mal gusto llevado a cabo por alguno que se hubiese servido abusivamente del nombre de Don Orione. Sorprendido y admirado, cuando vino a saberlo, pronunció enseguida una expresión un tanto elocuente: «Vere homo Dei est», refiriéndose a los carismas de Don Orione que, encontrándose en tierra argentina, había venido a saber de tal nombramiento ciertamente de alguna manera sobrenatural.
Don Orione dispensaba una particular devoción a las relaciones con el Visitador Apostólico, encargado por la Santa Sede de llevar adelante una inspección disciplinar y administrativa acerca de la marcha de la naciente institución. En la fecha del 10 de julio de 1936 comunicaba oficialmente esa noticia a todos sus religiosos con la siguiente carta:
«La caridad materna de la Santa Sede se ha dignado darnos un Visitador Apostólico en la persona del Rev.mo Abate Caronti, Prelado Benedictino de gran piedad y doctrina. Deo gratias!… Sea bienvenido el enviado del Señor y de la Sede Apostólica… Con la ayuda divina nosotros lo seguiremos alegremente y nada nos será tan dulce como escucharlo, secundarlo, obedecerlo y amarlo en el Señor… Ya le he manifestado mi alegría: ya le he asegurado que aceptaremos y que estaremos felicísimos de cualquier sugerencia que nos haga. Le he telegrafiado para que disponga amplísimamente, que todo será acogido con humildad, amor y obediencia filial y devotísima. El viene a nosotros en el nombre del Señor y con la autoridad apostólica: Él es desde hoy el mío y el vuestro superior inmediato: me pongo yo mismo y a ustedes en sus manos: yo no soy ni pretendo ser, con gran gozo, más que el último de ustedes, y no quiero sino obedecer siempre lo que plazca a la misericordia de nuestro Señor Jesucristo y a la caridad de la Santa Sede y lo que ésta quiera tolerarme en la Pequeña Obra de la Divina Providencia, de la que declaro que no fue fundada por mí, ni constituida con medios humanos, ni por mí conservada o hecha crecer, sino por la gracia y la voluntad del Omnipotente y Providentísimo Dios y Señor nuestro Jesucristo, a pesar de mis miserias y pecados» ( Scritti , 52,59).
El Abad Caronti dio inicio oficial a la visita canónica el 26 de agosto de 1936 con una semple y devota celebración en el Santuario de la Virgen de la Guardia, en Tortona. En los largos años posteriores visitó las casas, escuchó a los religiosos, observó con ojo de experto, únicamente con el deseo de entender y ayudar. Más que presentarse como un “Visitador” “con todo lo que solía comportar en cuanto a indagaciones, inspecciones, controles, y cierta distancia casi natural” Don Manuel se volvió como un verdadero padre por el modo en el que se desenvolvió su visita, por la ayuda ofrecida en circunstancias especiales, por el bien querido y demostrado a sacerdotes y clérigos. Refiriéndose a aquellos días un testigo nos cuenta:
«Nosotros nos encontramos ante de un padre, austero y más bien reservado en los primeros encuentros, pero tan delicado, respetuoso, únicamente preocupado por el mayor bien de la Santa Iglesia y de la pequeña y pobre familia religiosa nuestra. No tenía personalmente prejuicios hacia la joven congregación, aunque parece que si le hubieran dicho al confiarle el enciargo de la visita, que había muchas cosas que poner en su sitio…» (testimonio de Don José Zambarbieri, en «L’Abate Dom Emanuele Caronti», Don Orione, enero de 1983, 13-14).
El 24 de agosto de 1937 Don Orione volvió a Italia y desde ese momento hasta su muerte los contactos con el Abad Caronti no fueron únicamente epistolares, sino sobre todo personales, señalados por el afecto y la estima recíproca. He aquí lo que el mismo Abad Caronti refirió con ocasión del proceso para la beatificación de Don Orione:
«Conocí a Don Orione cuando fui nombrado Visitador Apostólico del Instituto por él fundado, hacia 1937, cuando el Siervo de Dios volvió de América. Apenas desembarcado en Genova, antes aún de presentarse en Tortona, vino a Parma para hacerme una visita de reconocimiento. Recuerdo que, en aquella ocasión, el Siervo de Dios se puso de rodillas ante mí, confirmándome todos los sentimientos de sumisión pronta y total, tal y como me había ya manifestado por escrito desde América. La impresión que me dio fue la de estar frente a un hombre de Dios, sometido a la Iglesia. Como me encontré a la Congregación aún en sus inicios y con una organización no jurídica, me dispuse a proporcionar los remedios necesarios. He visto siempre a Don Orione sometido, obediente y contento. Exigía el Siervo de Dios que las disposiciones que yo ofrecía fuesen puestas en práctica… El Siervo de Dios tenía un temperamento que en ocasiones se mostraba fuerte: pero habitualmente era de carácter jovial, sabía hacer agradable estar en su compañía y bajo su gobierno, que era sobre todo equilibrado sin acepción de personas. A la hora de conversar era sencillo, rehuía la doblez: nunca vi en él la tendencia a murmurar, y menos aún, recurrir a juicios apresurados o poco favorables hacia los otros… Don Orione pasó el último periodo de su vida en Tortona, atacado por varias enfermedades; yo me acercaba a menudo a encontrarlo, me entrtuve también a menudo visitándole como enfermo en su cama y pude admirar su gran resignación con la que soportaba el mal; y cuando yo lo exhortaba a tener ánimo pronosticándole que pronto estaría mejor, él me respondía: “Estoy en las manos de Dios”. También en la enfermedad Don Orione se mantenía en oración contínua. He podido admirar la fe de Don Orione sobre todo en la vida de oración continua y de íntima unión que realizaba prácticamente con el ejercicio de la presencia de Dios en su alma, en el trabajo, en sus hermanos y especialmente en las dificultades que encontraba durante la jornada. Más de una vez hablando de alguna dificultad me decía: “Dios está conmigo, la Virgen no me abandonará”. Lo he visto como a nadie, en distintas ocasiones he asistido a su Misa, permaneciendo profundamente edificado por el recogimiento de esa alma que vivía horas celestiales. También la devoción hacia la Virgen era una cualidad específica de aquella alma; era propiamente un hijo seguro de encontrarse entre los brazos de su Madre Celestial. Nunca de su boca salió una palabra de desconfianza; cuando las dificultades mayormente aumentaban, tanto más era su confianza y seguridad en la ayuda del cielo. Alguna vez he oído de su boca: Viene la Cruz, por tanto debemos esperar y estar seguros que viene también Jesús» (testimonio de Don Manuel Caronti, Summarium, 670 B 673).
Don Manuel estuvo particularmente cerca de Don Orione en febrero de 1940, cuando el Fundador fue fuertemente golpeado por un gravísimo ataque cardíaco que lo puso al borde de la tumba. Acudió en las noches, compartió las trepidaciones de aquellas horas, se interesó para que “superada la crísis” Don Orione dejase el rígido clima de Tortona, insistiendo junto a los médicos, para que aceptase un poco de convalecencia en la casa de Sanremo. Don Orione tuvo que ceder a tanta insistencia y la mañana del 9 de marzo partió para Sanremo; algunos días después, la noche del 12, moría después de una última jornada de oración y de trabajo.
El Abad Caronti una vez más demostró su gran corazón de padre y de protector. Llegó enseguida a Sanremo y su presencia fue providencial: guió y dirigió cada cosa, especialmente en lo que concernía al traslado del cadaver de Sanremo a Tortona. A lo largo del trayecto se debían efectuar numerosas paradas, porque muchos querían rendir el último homenaje y saludo a Don Orione: la presencia del Visitador fue de gran ayuda en aquellos días claves porque liberó a Don Sterpi de tantas dificultades y responsabilidades que se le hubieran podido presentar para la petición de los distintos permisos y los aspectos organizativos del traslado del cuerpo. Después de la parada en Génova, para los pobres del Pequeño Cottolengo, fue precisamente el Abad Caronti quien dispuso que pasase también por Milán, a través de Novi Ligure, Alejandría, Mortara: ¿Qué le empujó a un hombre tranquilo y respetuoso de las leyes y reglamentos a desatender algunas disciplinas?, nos lo refiere el mismo abad que frente a la conmoción que le supuso ver tal catidad de gente que quería acercarse a Don Orione para darle un último saludo, afirmó: «¡Ahora empiezo a saber de verdad quien era Don Orione!».
En los días que siguieron inmediatamente a la muerte del Fundador el Abad Caronti demostró aún su sabiduría y paternidad por la confianza que le unió a Don Carlos Sterpi quien le cedió todas las facultades hasta el Primer Capítulo General que vino celebrado en agosto de 1940 con la elección por unanimidad del mismo Don Sterpi como Superior General de la Pequeña Obra de la Divina Providencia.
En los años sucesivos el Abad Caronti dio otra preciosa contribución al preparar según la normativa canónica el texto de las Constituciones, aprobadas con decretum laudis por la Sagrada Congregación de los Religiosos el 24 de enero de 1944 y presentadas a los Hijos de la Divina Providencia el 2 de marzo de 1944.
También el segundo Capítulo General, celebrado del 12 al 18 de septiembre de 1946 en Tortona, se desarrolló bajo la guía experta del Abad Caronti. En aquella ocasión fue elegido como nuevo Director General Don Carlos Pensa y Don Sterpi fue el primero en besarle la mano, haciendo un acto de homenaje. En septiembre de 1946 la obra preciosa del Abad Caronti se concluía felizmente, sin traumas y con gran regocijo por parte de todos los Hijos de la Divina Providencia. El Visitador Apostólico había cumplido de esta manera su misión y con fecha del 21 de octubre de 1946 remitía oficialmente su mandato a la Santa Sede, después de un servicio que se había iniciado el 7 de julio de 1936 y que continuó durante diez buenos años.
El nuevo Director General Don Pensa, recibida por el Abad Caronti la comunicación que le exoneraba del oficio de Visitador Apostólico, con fecha del 23 de octubre de 1946, le envió esta afectuosa carta:
«¡Excelencia Reverendísima, la Paz del Señor! Nos antecede la venerada (carta) suya del 21 del corr. en la que su Excelencia nos comunica que la Sagrada Congregación de los Religiosos ha acogido su propuesta de ser exhonerado del oficio llevado a cabo como Visitador Apostólico en nuestra Congregación. Hubiésemos esperado, Excelencia, que eso no hubiese llegado aún, y todos nosotros rezábamos para que el Señor nos concediese de tenerle durante otros años a usted para guiarnos y sostenernos como nos hubiese guiado y sostenido nuestro venerado Fundador si la Providencia de Dios no nos hubiese, tan pronto, privado de él. Con toda sinceridad habíamos expresado a menudo ese deseo nuestro a V.E., movidos por aquel afecto lleno de reconocimiento devoto de pobres hijos que habíamos nutrido en cada momento hacia V.E., con la memoria siempre de la veneración que nuestro querido Padre en Cristo le acogió y nos lo presentó a nosotros. Siempre vio y vimos en su Excelencia, al Enviado de la Iglesia y del papa, el Representante de N.S. Jesucristo mismo. La Providencia dispone las cosas de otra manera y no podemos sino ponernos de rodillas humildemente a los deseos de Dios. Usted ha querido pedirnos perdón a nosotros y somos nosotros quienes debemos invocar su compasión y perdón por tantas fatigas que le hemos causado a lo largo de este periodo de su visita, y por las penas que le hayan llegado por causa nuestra; mientras que le hubiésemos deseado, el Señor lo sabe bien, ofrecerle sólo grandes consolaciones. Hay algo que nos es muy grato reconocer y asegurarle; en cada cirsustancia hemos estado movidos hacia su Excelencia por una gran apertura de ánimo, confianza y sencillez; en cada cirsustancia hemos hablado, escrito y recurrido a vuestra Excelencia así como lo hubiéramos hecho con nuestro venerado Fundador, con el corazón de hijos queridos y devotos…» (Pensa, Carlos, «La visita apostolica», Actas del Consejo General de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, octubre-diciembre 1946, 11 B 12).
Para la Pequeña Obra de la Divina Providencia el Abad Caronti no fue sólo un Visitador Apostólico: él se convirtió en el colaborador e intérprete autorizado y genuino del espíritu de Don Orione, el ejecutor testamentario de sus últimas voluntades, aquel que recogió paso a paso la heredad carismática del fundador y la confió íntegra, con oficialidad notarial, a Don Sterpi y de Don Sterpi a Don Pensa, garante del espíritu de Don Orione y testigo autorizado de su llama de caridad.
Para saber más
Archivo general San Luis Orione, Poición «Caronti Emanuele».
Pensa, Carlos, «La visita apostolica», Atti del Consiglio Generalizio della Piccola Opera della Divina Provvidenza , octubre-diciembre 1946, 9 B 12.
(Anónimo), «Recuerdo y oración de afecto y de gratitud por el Abad Don Manuel Caronti, O.S.B.», La Piccola Opera della Divina Provvidenza , julio de 1966, 153-156.
De Liberato Giuseppe, «D. Emanuele Caronti abate O.S.B.», Ora et Labora 21(1966), 183.
De Vincentiis Carlo, «Ricordo dell’abate Caronti», L’Osservatore Romano, 25 agosto 1966, 5.
Lunardi Giovanni, «Emanuele Caronti», en I monasteri italiani della Congregazione Sublacense (1843-1972). Saggi storici nel primo centenario della Congregazione, Parma, 1972, 521-535.
Lunardi Giovanni, «L’Abate Emanuele Caronti», L’Osservatore Romano, 19 B 20 luglio 1976, 7.
Galluccio Gennaro, «Il beato Luigi Orione e l’abate Emanuele Caronti», Scala 34(1980), 353-362.
Lunardi Giovanni, Emanuele Caronti. Uomo di Dio e della Chiesa, Edizioni La Scala, Noci, 1982.
Lunardi Giovanni, «L’abate Caronti nella contemplazione e nell’azione», La Scala 37(1983), 7-15.
Zambarbieri Giuseppe, «L’Abate Dom Emanuele Caronti», Don Orione, gennaio 1983, 13-16.
Provinciali Giulia, «Don Luigi Orione e l’Abate Emanuele Caronti (I parte)», Don Orione Oggi, aprile 2005, 26-27.
Provinciali Giulia, «Don Luigi Orione e l’Abate Emanuele Caronti (II parte)», Don Orione Oggi, giugno 2005, 26-27.

domingo, 25 de noviembre de 2018

DON GIUSEPPE ZAMBARBIERI

Don Zambarbieri, una perla en todos los aspectos

por padreteo
Autor: Flavio Peloso
Zambarbieri Fue el 3º sucesor de Don Orione, después de Don Sterpi y de Don Pensa. De Don Orione fue también el secretario y de la Congregación superior general por 12 años.
En torno a Don Zambarbieri hay algo que va más allá del afecto y de la estima que se concreta en devoción, o en coloquio del alma que continúa en la oración.
Don Giuseppe Zambarbieri nació en Pecorara, en la diócesis de Bobbio, el 26.11.1914. Además de él, llegaron a sacerdotes también los hermanos Ángel, más tarde obispo de Guastalla, y Alberto también orionista. Siendo un joven bachiller entró en el Colegio de “San Jorge” de Novi Ligure; aquí encontró y quedó fascinado por Don Orione a quien después siguió y con quien intimó con filial devoción e inteligencia. Estuvo junto a él por un tiempo como laico, y le hizo de secretario y, como no, testigo de muchos secretos y santos ejemplos.
Se ordenó primero de sacerdote, en 1941, y después religioso, en 1943. El siervo de Dios, abad Manuel Caronti, visitador apostólico de la congregación dejó sobre el joven profeso Zambarbieri este retrato: “Alumno del San Jorge, se encontró con el Director, Don Orione, se llenó de cariño hacia él y se volvió enteramente de la Congregación. Piedad sincera, voluntad fuerte, humilde y recto en sus sentimientos, ingenio abierto y versátil. Puede ser para la Congregación un elemento precioso”. Y no se equivocó. Don Zambarbieri desempeñó de modo egregio todos los cargos que le fueron asignados en la Congregación; fue director de Novi Ligure y después del Pequeño Cottolengo de Milán. En 1958 fue elegido Vicario General de la Congregación, y sucesivamente, Superior General de 1963 a 1975.


Participó como invitado al Concilio Vaticano II del que fue un divulgador entusiasta: “Debemos apoyar y contribuir – escribía a sus cohermanos el 19.3.1963 – a que el Concilio Vaticano II alcance sus frutos, tan deseados por la Iglesia y por toda la familia humana”.

Exquisito en el trato, inteligente y temperamental en las relaciones, de sólida doctrina y fidelidad eclesial; tuvo profundas y efectivas relaciones con muchos eclesiásticos de toda Italia y de más allá.
En 1980, un infarto le limitó prematuramente en las actividades. “Mi vida está sostenida por un hilo…”, repetía Don Zambarbieri en los últimos años transcurridos en el instituto “Mutilatini” de Roma. Se entendía que era el hilo de fuerzas que le quedaban, pero no sólo. Estaba también el hilo del teléfono con el que continuaba animando y estimulando en el bien a los cohermanos y a los amigos; era el hilo de la tinta de su pluma que aún corría generoso para llevar palabras de aliento y de afecto a tantas personas de Italia y del mundo; era el “hilo de oro” de la oración que todo lo transforma en ofrenda e invocación a la Divina Providencia. Y cerró su fecunda vida terrena el 15.1.1988.
En su biografía, escrita por Don Ignacio Terzi, Don Zambarberi es definido como “una integración carismática de Don Orione”. En esto consistió realmente su singular grandeza y el reconocimiento de quienes le conocieron a él y al Fundador. Cuando aún era un joven estudiante de liceo, se introdujo en la órbita del Beato tortonés, éste rápidamente lo "reconoció". Quedó bien definido con un frase de Don Orione, escrita el 7.11.1932 al Obispo de Bobbio, y después estas palabras fueron elegidas para el epígrafe puesto en la cripta del Santuario: “Tengo varios hijos bravísimos de su diócesis, uno además del Colegio de San Jorge de Novi, Zambarbieri, que hace 3º de liceo, es una perla bajo todos los aspectos” (Scritti 49, 20).
Cercano a Don Orione, siempre discreto, casi escondido, pero también expuesto con su personalidad: éste puede ser el icono de la historia de la espiritualidad de Don Zambarbieri, viviendo el fundador, y más aún, después. Quiso configurarse plenamente – intus et in cute – con Don Orione. Interpretó toda su vida inspirándose en este excelso prototipo en cada ámbito de su vida: en la ascesis espiritual, en la formación, en la conducción de las obras, en sus relaciones con la sociedad y con la Iglesia, en la guía de la Congregación.
Supo dejar en la gente un perfume de santidad y de humanidad amabilísima e inolvidable. El Conde Ludovico del Verme sintetizó la razón del atractivo de este humilde sacerdote: “Se sentía junto a él que el hombre no se agota en el limitado horizonte del tiempo, sino que la humanidad debía encontrar cumplimiento en las verdades trascendentes de lo eterno. Con él se entraba imperceptiblemente en el orden de la ley y de la bondad. Como se decía de algunos santos de la Edad Media, de San Francisco, de San Pedro Damián, fue un loco de la Eternidad”.
El cuerpo de Don Giuseppe Zambarbieri tuvo una sepultura privilegiada en la cripta del Santuario de la Virgen de la Guarda. El Superior General, anunciando el solemne evento, dijo: “Don Zambarbieri retoma un contacto que ahora se volverá habitual en nuestras visitas a Tortona. ¡Cuántos de nosotros conservamos el recuerdo de un vivo encuentro, de una carta, de una llamada telefónica, de un gesto afectuoso de Don Zambarbieri! De ahora en adelante, en el Santuario podremos continuar con aquella calurosa y paterna atención, que él siempre supo tender a sus hijos, especialmente a sus ex alumnos”.